
Los
gobiernos pueden recurrir a la OMC para oponer
resistencia a los grupos de presión
Esa es la
consecuencia natural del tipo de negociación conocido como
“ronda” (es decir, negociaciones que abarcan un amplio abanico de
sectores).
El
resultado de una ronda comercial ha de reflejar un equilibrio de
intereses. A los gobiernos les puede resultar más fácil rechazar la
presión de un determinado grupo de presión alegando que tuvieron que
aceptar un acuerdo global en interés del país en su conjunto.
A este respecto, hay otro
malentendido en cuanto a la composición de la OMC. La OMC es una
organización formada por gobiernos.
El
sector privado, las organizaciones no gubernamentales y otros grupos de
presión no participan en las actividades de la OMC, salvo en
acontecimientos especiales como los seminarios o los simposios.
Por consiguiente, únicamente pueden pesar sobre las decisiones de la
OMC a través del respectivo gobierno.
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