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El
nuevo informe de la OMC y la exposición de políticas
presentada por el Gobierno de Bolivia servirán de base
para el examen de las políticas comerciales del país
que el Órgano de Examen de las Políticas Comerciales
(OEPC) de la OMC realizará los días 19 y 21 de julio de
1999. El anterior examen de las políticas comerciales de
Bolivia por el OEPC data de 1993.
En
el informe se indica que entre 1993 y 1998, el PIB se
incrementó a una tasa media del 4,6 por ciento,
mientras que la tasa de inflación anual acumulada se
redujo a menos del 5 por ciento. La proporción entre el
comercio de mercancías y el PIB aumentó al 43 por
ciento en 1997, en comparación con el 36 por ciento,
aproximadamente, en 1993. Las corrientes comerciales han
continuado diversificándose tanto en lo que respecta a
los productos como a los mercados. Ha disminuido el
cometido del Estado merced a un amplio programa de
privatización y una mayor liberalización del régimen
de inversiones ha fomentado un considerable incremento de
las inversiones extranjeras directas.
El
informe señala que Bolivia aplica un arancel uniforme
del 10 por ciento, excepto en el caso de los bienes de
capital y de los libros a los que aplica unos derechos
del 5 por ciento y el 2 por ciento, respectivamente. El
régimen arancelario actual es principalmente el
resultado de iniciativas autónomas. Los aranceles están
consolidados en un tipo máximo del 40 por ciento, es
decir que existe una amplia brecha entre los aranceles
aplicados y los consolidados. En el informe se indica que
esto y las complejidades surgidas de los acuerdos sobre
comercio preferencial, así como la utilización del
impuesto a los consumos específicos, podrían disminuir
la transparencia y previsibilidad del sistema fiscal
boliviano.
En
general, Bolivia evita el uso de obstáculos no
arancelarios y nunca ha adoptado medidas antidumping o de
salvaguardia. El país utiliza programas de reembolso de
impuestos para prestar apoyo a las exportaciones, pero
los programas probablemente ayudan poco a superar las
dificultades que representan para los productores y los
exportadores los problemas estructurales que afectan a
diversos sectores de la economía. El informe señala que
los exportadores bolivianos tropiezan también con
dificultades para tener acceso a determinados mercados
extranjeros, especialmente con respecto a las
prescripciones técnicas.
Las
actividades agrícolas y de elaboración conexas, en las
que por lo general no hay una intervención pública
importante, comprendidas las subvenciones, constituyen
una importante contribución a los ingresos de divisas en
Bolivia: un 42 por ciento en 1997. Las exportaciones de
soja, especialmente, han experimentado un considerable
crecimiento desde 1993. El informe indica que, debido a
la demanda exterior, la industria de la coca-cocaína
sigue desempeñando un papel importante, aunque en
descenso, en la economía.
La
extracción y elaboración de minerales, especialmente
hidrocarburos, son sectores tradicionales que siguen
teniendo atractivo para los inversores extranjeros. En
los últimos años, la inversión extranjera ha sido
incentivada en esos sectores por la privatización de los
activos mineros y las nuevas leyes sectoriales destinadas
a aumentar la liberalización de las inversiones. El
sector minero contribuyó con un 42 por ciento a los
ingresos de exportación en 1997.
Se
han logrado pocos progresos en las actividades
manufactureras distintas de la elaboración de productos
minerales, agrícolas y forestales, en parte debido a los
problemas relacionados con la infraestructura, los
elevados costos de transporte, la oferta limitada de mano
de obra calificada y la competencia de las actividades
informales; por consiguiente, esas actividades siguen
aportando sólo una pequeña contribución a la actividad
económica del país.
Por
el contrario, el sector de los servicios ha pasado a
desempeñar una función fundamental en la economía
boliviana. Si bien anteriormente el Estado era un
importante proveedor de servicios, la mayor parte de esas
actividades ya han sido privatizadas. Se han adoptado
importante medidas para reforzar el marco institucional y
jurídico, inclusive la promulgación de nueva
legislación en lo concerniente a los servicios
financieros, el transporte y las telecomunicaciones. El
grueso de las actividades de servicios están ahora
abiertas a la inversión extranjera, que ha desempeñado
un importante cometido en su modernización. Los
compromisos de Bolivia en el marco del Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios (AGCS) son relativamente
modestos, si bien sus esfuerzos autónomos de
liberalización han sentado las bases para su expansión.
El
informe indica que la aplicación de derechos de
propiedad intelectual, prescripciones técnicas y normas
sanitarias y fitosanitarias es deficiente, pero las
mejoras de índole administrativa y reglamentaria que
están introduciéndose contribuirán a resolver la
mayoría de los problemas. Bolivia no ha firmado el
Acuerdo sobre Contratación Pública plurilateral y
favorece a los proveedores nacionales en las licitaciones
públicas.
Si
bien la política comercial del país se ha basado en
gran parte en la liberalización unilateral, las
iniciativas multilaterales y regionales han desempeñado
un importante papel de apoyo. Desde 1993 Bolivia ha
concluido nuevos acuerdos con Chile, Cuba, el MERCOSUR y
México. Dada la posición geográfica de Bolivia, la
mayoría de esas iniciativas preferenciales tienen
posibilidades de incrementar el comercio y la inversión,
pero, en el informe se indica que también podrían
menoscabar las ventajas de transparencia, previsibilidad
y asignación de recursos del régimen comercial de la
nación más favorecida del país.
Notas
para las redacciones
El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales (OEPC) de
la OMC examinará el informe de la Secretaría de la OMC,
junto con una exposición de políticas preparada por
Bolivia, los días 19 y 21 de julio
de 1999. El OEPC hace una evaluación colectiva de
la gama completa de las políticas y prácticas
comerciales de cada Miembro de la OMC a intervalos
regulares, y sigue de cerca las tendencias y
acontecimientos importantes que puedan tener
consecuencias para el sistema mundial de comercio. El
informe de la Secretaría abarca la evolución de todos
los aspectos de cada una de las políticas comerciales de
Bolivia, incluidas las leyes y reglamentaciones
nacionales, el marco institucional, y las políticas
comerciales por medidas y sectores. Desde que entró en
vigor el Acuerdo sobre la OMC, también se examinan el
sector de los servicios y los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las
observaciones recapitulativas tomadas del informe de la
Secretaría y un resumen del informe del Gobierno. Los
periodistas podrán obtener el texto íntegro de los
informes de la Secretaría y del Gobierno solicitándolo
a la Secretaría de la OMC (llamar al 41 22 739 5019).
También pueden consultarse en el espacio destinado a los
comunicados de prensa en el sitio de la OMC en Internet
(www.wto.org). En su debido momento se publicará una
versión encuadernada que contendrá el informe de la
Secretaría, la exposición de políticas del Gobierno,
el acta de los debates del OEPC y el resumen del
Presidente; la publicación podrá obtenerse en la
Secretaría, Centro William Rappard, 154 rue de Lausanne,
1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes
exámenes: Argentina
(1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998),
Austria (1992), Bangladesh (1992), Benin (1997),
Bolivia (1993), Botswana (1998), Brasil (1992 y
1996), Burkina Faso (1998), Camerún (1995), Canadá
(1990, 1992, 1994, 1996 y 1998), Chile (1991 y
1997), Chipre (1997), Colombia (1990 y 1996),
Comunidades Europeas (1991, 1993, 1995 y 1997), Corea,
Rep. de (1992 y 1996), Costa Rica (1995), Côte d'Ivoire
(1995), Egipto (1992 y 1999), El Salvador (1996), Estados
Unidos (1989, 1992, 1994 y 1996), Fiji (1997), Filipinas
(1993), Finlandia (1992), Ghana (1992), Guinea (1999),
Hong Kong (1990, 1994 y 1998), Hungría (1991
y 1998), India (1993 y 1998), Indonesia (1991, 1994
y 1998), Islandia (1994), Islas Salomón (1998)
Israel (1994), Jamaica (1998), Japón (1990,
1992, 1995 y 1998), Kenya (1993), Lesotho (1998),
Macao (1994), Malasia (1993 y 1997), Malí (1998),
Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995), México (1993 y
1997), Namibia (1998), Nigeria (1991 y 1998),
Noruega (1991 y 1996), Nueva Zelandia (1990 y 1996),
Pakistán (1995), Paraguay (1997), Perú (1994), Polonia
(1993), República Checa (1996), República
Dominicana (1996), República Eslovaca (1995),
Rumania (1992), Senegal (1994), Singapur (1992
y 1996), Sri Lanka (1995), Sudáfrica (1993 y 1998),
Suecia (1990 y 1994), Suiza (1991 y 1996), Swazilandia
(1998), Tailandia (1991 y 1995), Togo (1999), Trinidad y
Tabago (1998), Túnez (1994), Turquía (1994 y 1998),
Uganda (1995), Uruguay (1992 y 1998), Venezuela (1996),
Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
BOLIVIA
Informe de la Secretaría - Observaciones recapitulativas
Introducción
Bolivia
ha continuado con gran éxito el programa macroeconómico
de estabilización iniciado a mediados de la década de
1980. Desde el Examen de las Políticas Comerciales
anterior de Bolivia realizado en 1993, el crecimiento del
PIB ha sido constante, la inflación ha descendido, el
comercio se ha incrementado y, a pesar de la elevada
deuda exterior, los equilibrios externos han permanecido
bajo control. Ha disminuido el cometido del Estado merced
a un amplio programa de privatización que, junto con una
mayor liberalización de las normas de inversión, ha
fomentado un considerable incremento de las inversiones
extranjeras directas.
Bolivia
ha continuado consolidando su régimen comercial
orientado hacia el exterior en términos generales, y
aplica un arancel casi uniforme del 10 por ciento y evita
el uso de obstáculos comerciales no arancelarios,
especialmente medidas de defensa comercial. El régimen
comercial de Bolivia es inherentemente previsible y
transparente y fomenta la asignación eficaz de recursos,
si bien ello se ve obstaculizado en cierto modo por la
debilidad administrativa persistente y una aplicación
desigual de las leyes que afecta, en ocasiones, a esferas
tales como la administración de aduanas, el uso de
prescripciones técnicas y la aplicación de derechos de
propiedad intelectual. También pueden surgir
dificultades debido a la amplitud del sector informal.
Para
hacer frente a esa debilidad, Bolivia ha iniciado una
segunda ronda de reformas para reforzar el buen gobierno
e incorporar actividades informales a la economía
formal. Reconociendo que los beneficios de unas
políticas económicas sólidas y de las reformas
estructurales han tardado en llegar a la población en
general, y que los ingresos per cápita continúan siendo
bajos, Bolivia ha adoptado también medidas para
introducir mejoras en esferas sociales tales como la
educación y la sanidad. Esas reformas deberían ayudar a
reducir las dificultades relacionadas con las tasas de
crecimiento aumentando la oferta de mano de obra
cualificada, reduciendo los costos de transacción y de
producción y, de esa forma, mejorando la competencia
internacional de los productores y exportadores
bolivianos, así como el atractivo del país como destino
de inversiones.
El
entorno económico e institucional
Apoyándose
en amplias reformas estructurales, en una disciplina
fiscal, en tipos de cambio basados en el mercado y en el
apoyo de la comunidad internacional, especialmente
mediante programas de alivio a la deuda, los beneficios
del programa boliviano de estabilización, iniciado por
primera vez en 1985, han sido considerables. Entre 1993 y
1998, el PIB se incrementó a una tasa media del 4,6 por
ciento y el tipo de inflación anual acumulado se redujo
a menos del 5 por ciento. Según los informes, la
proporción entre el comercio de mercancías y el PIB
aumentó hasta el 43 por ciento en 1997, en comparación
con aproximadamente el 36 por ciento en 1993, y las
corrientes comerciales han continuado diversificándose
tanto en lo que respecta a los productos como a los
mercados.
Las
inversiones extranjeras directas se han incrementado
fuertemente desde el comienzo de la década de 1990 y han
desempeñado un cometido vital en la modernización de la
economía boliviana. La eliminación de restricciones a
la inversión extranjera, junto con la estabilidad
macroeconómica y la reforma estructural, especialmente
la privatización de empresas públicas, han sido
elementos clave de esta tendencia. Las nuevas
disposiciones sobre política en materia de competencia
están ayudando a garantizar que el abuso del poder de
mercado no obstaculice la eficiencia económica.
Tras
los ajustes introducidos desde 1993, especialmente a fin
de reestructurar o de modificar el cometido de diversas
entidades públicas, la responsabilidad de la
formulación y aplicación de la política comercial es
compartida por diversos ministerios, especialmente el
Ministerio de Comercio Exterior e Inversión y el
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Si bien con
esos ajustes se ha pretendido fomentar una mayor eficacia
de la administración pública, en determinados casos
éstos han disminuido su estabilidad y transparencia; los
esfuerzos recientes para descentralizar la
administración pública podrían tener un efecto
similar. Bolivia ha adoptado posteriormente medidas para
reducir los problemas de buen gobierno y eliminar las
distorsiones resultantes de unas instituciones
relativamente débiles, especialmente actividades de
búsqueda de rentas tales como el contrabando,
propiciadas por lagunas en la aplicación de la ley.
Evolución
de la política comercial
Desde
1993 Bolivia ha continuado consolidando su régimen
comercial orientado hacia el exterior en términos
generales, creando así un conjunto bastante neutral de
instrumentos formales comerciales. Para aprovechar todos
los beneficios de este régimen, así como de otras
reformas económicas emprendidas en años recientes, es
necesario allanar las diferencias entre los objetivos
políticos y su aplicación. Bolivia está adoptando
medidas en esta dirección, especialmente mediante la
reforma de la administración de aduanas y la adopción
prevista de una nueva ley aduanera.
Bolivia
ofrece como mínimo trato de nación más favorecida a
todos sus copartícipes comerciales. Se aplica un arancel
prácticamente uniforme, ad valorem, a las
importaciones: se impone una tasa del 10 por ciento
a todos los productos excepto a las líneas del SA 429
(principalmente bienes de capital), a los que se aplica
una tasa del 5 por ciento y a cinco rubros (libros) se
impone el 2 por ciento. Los aranceles están consolidados
en una tasa máxima del 40 por ciento; las pocas
excepciones están consolidadas en el 30 por ciento. El
régimen arancelario actual es principalmente el
resultado de iniciativas autónomas; la Ronda Uruguay
tuvo únicamente un efecto secundario en los aranceles
aplicados por Bolivia o sus compromisos vinculantes. La
tasa interna más importante que afecta a las
importaciones es un impuesto uniforme sobre el valor
añadido aplicado a un tipo algo inferior al 15 por
ciento a todos los productos y servicios.
Apartándose
de algún modo de la asignación inherente de recursos,
las ventajas de transparencia y previsibilidad ofrecidas
por el sistema fiscal boliviano son la gran laguna
existente entre los aranceles aplicados y consolidados,
las posibles complejidades surgidas de acuerdos sobre
comercio preferencial y la utilización del impuesto a
los consumos específicos (ICE). El ICE grava asimismo
determinadas bebidas alcohólicas producidas en el país
a un tipo menor que el aplicado a las bebidas importadas.
Bolivia
nunca ha adoptado medidas antidumping o de salvaguardia.
La aplicación de derechos de propiedad intelectual,
prescripciones técnicas y normas sanitarias y
fitosanitarias parece deficiente, pero las mejoras de
índole administrativa y reglamentaria que están
introduciéndose deberían ayudar a resolver la mayoría
de los problemas. Bolivia no ha firmado el Acuerdo sobre
Contratación Pública plurilateral y favorece a los
proveedores nacionales en las licitaciones públicas.
Los
programas de reembolso de impuestos prestan apoyo a las
exportaciones bolivianas; los ingresos presupuestarios
perdidos son modestos pero los programas probablemente
ayudan un poco a superar las dificultades que representan
para los productores y los exportadores los problemas
estructurales que afectan a diversos sectores de la
economía. Los exportadores bolivianos tienen también
dificultad de acceso en determinados mercados
extranjeros, especialmente con respecto a las
prescripciones técnicas concernientes a determinados
productos. Bolivia ha introducido prohibiciones a la
exportación en relación con productos forestales no
elaborados. La inspección previa a la expedición para
las exportaciones fue suprimida en 1999.
Evolución
de la política sectorial
Bolivia
ha desplegado continuos esfuerzos para establecer una
estructura neutral de incentivos no discriminatoria entre
sectores. Esta estrategia ha permitido alcanzar algunos
éxitos dignos de mención, especialmente en el sector
agrícola y el minero; no obstante, la infraestructura
inadecuada, los elevados costos de transporte y la oferta
limitada de mano de obra cualificada continúan
representando dificultades para determinados sectores,
especialmente el manufacturero. Además, se han desviado
recursos para el desarrollo del sector formal debido a la
competencia de actividades informales, especialmente de
actividades ilegales relacionadas con estupefacientes. En
este último aspecto, Bolivia ha realizado considerables
progresos mediante diversas medidas, especialmente
programas de sustitución de cosechas y la destrucción
de las cosechas ilegales. No obstante, debido a la
demanda exterior, la industria de la coca-cocaína sigue
representando un cometido importante, aunque en declive,
en la economía.
Las
actividades agrícolas y de elaboración conexas que por
lo general están exentas de intervención pública
importante, comprendidas las subvenciones, constituyen
una importante contribución a los ingresos de divisas en
Bolivia. Las exportaciones de soja, especialmente, han
experimentado un considerable crecimiento desde 1993. La
producción y las importaciones de madera también se han
incrementado considerablemente.
La
extracción y elaboración de minerales, especialmente de
hidrocarburos, constituyen un importante atractivo para
la inversión extranjera, con el incentivo de la
privatización de los activos mineros y las nuevas leyes
sectoriales destinadas a aumentar la liberalización de
las inversiones privadas. Las actividades mineras siguen
representando una elevada proporción de los ingresos
totales de exportación que ascendieron al 42 por ciento
en 1997, pero el conjunto de las exportaciones de
minerales está diversificado; éste comprende oro, gas
natural, estaño y cinc.
Se
han efectuado pocos progresos en relación con la
actividad manufacturera, distinta de la elaboración de
productos minerales, agrícolas y forestales, en parte
debido a problemas de infraestructura; por consiguiente,
esas actividades siguen representando únicamente una
pequeña contribución a la actividad económica
boliviana.
Por
el contrario, el sector de los servicios desempeña un
cometido fundamental en la economía boliviana. Si bien
en el pasado el Estado era un importante proveedor de
servicios, la mayor parte de esas actividades han sido
privatizadas. Se han adoptado también medidas de gran
alcance para reforzar el marco institucional y jurídico,
comprendida la adopción de nueva legislación en lo
concerniente a servicios financieros, transporte y
telecomunicaciones así como el establecimiento de nuevos
organismos de supervisión. El grueso de las actividades
de servicios están ahora abiertas a la inversión
extranjera, que ha desempeñado un importante cometido en
su modernización. En lo que respecta a los servicios de
transporte, existe aún cierta inquietud acerca de la
índole posiblemente discriminatoria de determinadas
tasas de transporte de carga por ferrocarril aplicadas a
las importaciones a tipos más elevados que los vigentes
para productos internos o exportaciones.
Políticas
comerciales y copartícipes extranjeros
Si
bien la política comercial de Bolivia se ha basado en
gran parte en la liberalización unilateral, las
iniciativas multilaterales y regionales han desempeñado
importantes cometidos de apoyo. Bolivia ha adquirido el
compromiso de cumplir sus obligaciones dimanadas de la
Ronda Uruguay utilizando el período de aplicación
permitido para los países en desarrollo. Bolivia está
introduciendo reformas legislativas con miras a efectuar
los ajustes necesarios para tomar en consideración las
prescripciones de determinados Acuerdos de la OMC, tales
como la defensa del comercio y la valoración en aduana.
En este contexto, Bolivia convino en acomodar su
legislación sobre propiedad intelectual al Acuerdo sobre
los ADPIC en 1999.
Los
compromisos de Bolivia en el marco del Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios (AGCS) son relativamente
modestos, si bien sus esfuerzos autónomos de
liberalización han sentado las bases para la expansión
de éstos. En determinados casos, la legislación
existente ofrece un trato más liberal a los proveedores
extranjeros que los compromisos de Bolivia de conformidad
con el AGCS. Bolivia contrajo compromisos por sectores
específicos principalmente en el sector de las
telecomunicaciones; los servicios de hospital; hoteles y
restaurantes; servicios de agencias de viajes y
organización de viajes en grupo; y servicios
recreativos, culturales y deportivos. Bolivia contrajo
compromisos en el sector de servicios financieros de
conformidad con el Quinto Protocolo al AGCS; su
entrada en vigor está a la espera de la terminación del
proceso interno de ratificación.
En
años recientes las relaciones comerciales se han
centrado cada vez más en la negociación de acuerdos
preferenciales; se han concluido nuevos acuerdos con
Chile, Cuba, el MERCOSUR y México desde 1993. Bolivia ha
continuado también participando en el proceso de
integración de la Comunidad Andina. Dada la posición
geográfica de Bolivia, la mayoría de esas iniciativas
preferenciales tienen posibilidades de incrementar el
comercio y la inversión; no obstante, también podrían
constituir un obstáculo para las ventajas de
transparencia, previsibilidad y asignación de recursos
del régimen comercial NMF de Bolivia.
Informe
del Gobierno
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
BOLIOVIA
Informe del Gobierno - Parte I y II
Introducción
1.
Conforme a lo establecido en el Anexo 3 del Acuerdo de
Marrakech, en el presente informe se describen las
políticas y prácticas comerciales que aplicó Bolivia,
durante el período comprendido entre 1993 y 1998. Con
tal propósito, se aborda el entorno en el que se
desarrollaron las mismas, con énfasis en las reformas
estructurales de orden político e institucional
destinadas a perfeccionar el modelo de economía de
mercado y a instrumentar la legislación y los mecanismos
derivados de los compromisos internacionales del país,
en particular los asumidos en el marco de la OMC.
2.
Bolivia, desde hace 14 años, mantiene vigente un modelo
de economía abierta de mercado. Durante este período,
ha superado los altos niveles de inestabilidad económica
y política que caracterizaron la primera mitad de la
década de los ochenta y ha llevado adelante un proceso
permanente de reformas estructurales que ha modificado
sustancialmente las bases económicas e institucionales
del país.
3.
Desde el punto de vista económico, Bolivia implantó
reformas en el marco de un Programa de Ajuste
Estructural. A partir de la segunda mitad de los años
ochenta consolidó la estabilidad económica gracias a la
aplicación de una política de disciplina fiscal y
monetaria; se liberalizaron los mercados de bienes y
servicios y las tasas de interés, se reformó la
normativa laboral y se aplicó una política cambiaria
basada en un tipo de cambio único y flexible, acorde con
la oferta y demanda real de divisas.
4.
A partir de 1990 se iniciaron reformas orientadas a
modificar el rol del Estado en la economía. Se
privatizaron las empresas públicas pequeñas y se
capitalizaron las empresas grandes, generando incrementos
importantes de inversión extranjera directa en sectores
estratégicos de la economía. Después de 1993, año en
el que Bolivia presentó su informe inicial, el país ha
continuado profundizando sus políticas de apertura al
comercio internacional y a la inversión extranjera.
5.
Entre las reformas llevadas adelante durante el período
que cubre este Informe, se destacan la de participación
popular y descentralización administrativa, y más
recientemente, la del sistema judicial, la reforma del
Estado y la reforma educativa, sin dejar de lado la
profundización y consolidación del modelo económico y
social adoptado a partir de 1985.
6.
Como resultado de las reformas y programas emprendidos se
han alcanzado importantes logros en el ámbito económico
y político. Entre ellos se destacan la estabilidad
económica, la reducción del déficit público, la
reducción de la inflación, las tasas sostenidas de
crecimiento económico de los últimos años de alrededor
de 4,5 por ciento (2,2 por ciento per cápita), el
incremento de las exportaciones a tasas anuales
superiores al 10 por ciento y el cambio de su estructura
en favor de las exportaciones no tradicionales con mayor
valor agregado. En el sector financiero, se destacan el
incremento de los depósitos bancarios a niveles cercanos
al 40 por ciento del PIB y la reducción de la
incidencia de la deuda externa a niveles que se aproximan
al 50 por ciento del PIB, aunque su servicio todavía
alcanza al 25 por ciento del valor de las exportaciones
del país.
7.
La reducción de la deuda externa a niveles sostenibles
se ha logrado gracias a la iniciativa HIPC, que
posibilitará destinar estos recursos al sector social.
8.
A partir de 1997, se ha adoptado un Plan General de
Desarrollo Económico y Social con cuatro pilares de
acción: Oportunidad, Dignidad, Institucionalidad y
Equidad; sus metas principales, hasta el 2002, son
alcanzar un mayor crecimiento económico, consolidar la
estabilidad macroeconómica, generar más empleo y
mayores ingresos, reducir la pobreza urbana y rural,
mejorar la educación, la salud y el acceso a la vivienda
y los servicios básicos; y sacar al país del circuito
del narcotráfico.
III.
ENTORNO EXTERNO Y COMERCIAL
i)
El sector externo
9.
En los últimos cinco años, el entorno internacional se
ha caracterizado por fuertes perturbaciones financieras
como la crisis mexicana de 1994 y la crisis asiática
iniciada en 1997. Si bien en la coyuntura actual existen
signos de que la crisis habría declinado, las economías
de la región sienten aún sus efectos.
10.
La economía boliviana es vulnerable a las crisis
internacionales por su grado de dependencia de la
exportación de productos básicos (80 por ciento del
total exportado), su alto requerimiento de importación
de bienes de capital y materias primas, y sus necesidades
de financiamiento externo. No obstante esta
vulnerabilidad, el país no fue afectado por la crisis
mexicana ni por el alza de las tasas de interés
internacionales en 1994. Los flujos de capitales no se
contrajeron y al contrario, en el caso de la IED
continuó creciendo, las reservas internacionales
mantuvieron su tendencia creciente. Sin embargo, a partir
de la crisis asiática el entorno internacional se hizo
más adverso y la economía boliviana recibió los
impactos de la crisis internacional, principalmente a
través de la caída de los precios de los productos
básicos de exportación, cuyo índice declinó, entre
diciembre de 1996 y diciembre de 1998, en un 12 por
ciento. El impacto económico se reflejó en la
reducción de las exportaciones en 1998, en alrededor de
un 5,4 por ciento en valores FOB; esta situación
incidió en un aumento del déficit comercial previsto
para ese año. Aun así, el impacto sobre el crecimiento
de la economía no ha sido significativo, puesto que la
actividad económica arrojó en 1998 un crecimiento del
4,75 por ciento, tasa compatible con las previsiones para
ese año.
11.
Durante la década de los noventa la economía boliviana
ha tendido al equilibrio externo expresado en saldos
positivos en la balanza de pagos global. En 1998, el
saldo global fue casi equilibrado, con una ligera
pérdida de reservas de 2,6 millones de dólares EE.UU.
12.
En 1998, se observa un déficit en cuenta corriente,
debido principalmente a desequilibrios en la balanza
comercial. Este déficit ha sido financiado por flujos de
capitales de largo plazo, principalmente por la
inversión extranjera directa (IED).
13.
Entre 1993 y 1998 los flujos acumulados de IED alcanzaron
a 2.570 millones de dólares EE.UU., con un promedio
anual de 430 millones de dólares EE.UU. La IED mostró a
lo largo del período una tendencia sostenidamente
creciente, alcanzando en 1998 un nivel récord de 872
millones de dólares EE.UU., equivalente a un 10,2 por
ciento del PIB.
14.
El mayor impulso de la IED se dio a partir de 1995,
debido a los procesos de privatización y capitalización
de empresas públicas y a las nuevas inversiones en
diferentes sectores de la economía, destacándose la
construcción del gasoducto al Brasil. Así, la IED se
orientó preferentemente al sector hidrocarburos, más
del 60 por ciento del total, y al sector comercio y
servicios, destacándose las recientes inversiones en la
banca y en el sector de electricidad.
15.
Los indicadores de la deuda externa del país han
mejorado considerablemente. En 1990 la relación deuda a
PIB representaba un 78 por ciento mientras que en 1998 un
51 por ciento. La relación deuda externa a exportaciones
de bienes y servicios disminuyó, a su vez, de 380 por
ciento en 1990 a 323 por ciento en 1998. La
relación del servicio de la deuda externa a
exportaciones se ha mantenido, pese a las
renegociaciones, en torno a un 25 por ciento, pero se
espera que disminuya debido a que el impacto del alivio
que representa la iniciativa HIPC se hará más notorio
en los próximos años.
16.
El saldo de la deuda externa, si bien se ha ido
incrementando lo hizo a un ritmo más lento, bajando a
una tasa anual promedio del 3 por ciento. De un saldo
promedio, entre 1990 y 1993, de alrededor de 3.700
millones de dólares EE.UU. pasó, en 1998, a un saldo de
4.387,7 millones de dólares EE.UU. Las negociaciones en
el seno del Club de París, el alivio de la deuda
multilateral en el contexto de la iniciativa HIPC y la
decisión tomada por el Gobierno del Japón de brindar
desahogo adicional, permitirán ampliar el alivio de la
deuda externa.
17.
En 1998, la composición de la deuda externa pública
mostró una alta participación de las fuentes
multilaterales, 63 por ciento del total, las fuentes
gubernamentales participaron con un 36 por ciento y la
presencia de las fuentes privadas no fue relevante. Como
resultado de los procesos de privatización y
capitalización ha disminuido la incidencia de la deuda
externa de las empresas públicas en el total adeudado de
un 12 por ciento, en 1990, a un 4 por ciento en 1998. La
deuda asumida por el Gobierno central se ha mantenido en
torno del 75 por ciento del total, pero debido al proceso
de descentralización administrativa se ha observado una
creciente incidencia de los gobiernos locales.
18.
El financiamiento oficial relacionado con la deuda
externa pública ha ido asimismo disminuyendo en
importancia. En 1990 el saldo del capital de mediano y
largo plazo relacionado con la deuda externa pública
representaba el 65 por ciento del saldo neto de la cuenta
de capitales, en 1998 su importancia ha disminuido a un
13 por ciento de la entrada neta de capitales.
19.
La reservas internacionales netas del Banco Central de
Bolivia, entre 1993 y 1998 se han casi triplicado al
pasar de un nivel de 371 millones de dólares EE.UU. a
uno de 1.064 millones de dólares EE.UU. Las obligaciones
de corto plazo, entre las que se encuentran las
obligaciones con el FMI, alcanzaron un promedio de
120 millones de dólares EE.UU.
20.
El valor del tipo de cambio es establecido a través del
Bolsín del Banco Central, como un mecanismo original de
subasta de divisas orientado por el mercado. Continuando
en el marco de un régimen de flotación administrada, a
partir de julio de 1994 se otorgó una mayor flexibilidad
al manejo cambiario, orientándolo hacia el objetivo
básico de mantener la estabilidad del tipo de cambio
efectivo y real, la determinación del tipo de cambio
oficial se realiza tomando en consideración las
variaciones cambiarias de una canasta de monedas de los
principales socios comerciales; de esta manera se
introdujo la posibilidad de que se produzcan
apreciaciones y depreciaciones del boliviano frente al
dólar estadounidense.
21.
La política cambiaria en 1998 se mostró más dinámica
que en 1997. La devaluación nominal a diciembre de 1998
de 5,21 por ciento, fue superior a la devaluación de
1997 (3,47 por ciento). Empero, el control de la
inflación doméstica y la apreciación de las monedas
europeas y del yen japonés frente al dólar
estadounidense, permitieron que el índice del tipo de
cambio real y efectivo se depreciara, situación que no
se había dado en los últimos tres años. La
depreciación del REER (Índice del Tipo de Cambio
Efectivo y Real) a diciembre de 1998 fue de 1,36 por
ciento respecto a 1997. Esto significa que se
habría producido, por esta vía, un aumento de la
competitividad de las exportaciones y de los productos
nacionales que compiten, en el mercado local, con los
importados.
22.
La evolución del REER para 1998, se explica por una
política cambiaria más activa y una baja inflación
doméstica; sin embargo, las mejoras de la competitividad
cambiaria se lograron en un contexto difícil:
importantes socios comerciales vecinos como Brasil, Chile
y Perú devaluaron más rápidamente sus monedas. A pesar
de los factores que afectaron negativamente el desempeño
del índice REER, las ganancias de competitividad
respecto a la mayoría de los socios comerciales de
Bolivia, compensaron el escenario desfavorable con los
países vecinos y contribuyeron al resultado alcanzado.
ii)
Tendencias del comercio exterior
23.
Durante el período 1993-1998 las exportaciones se
incrementaron constantemente, excepto en 1998 debido
a los efectos de la crisis internacional. Su porcentaje
en el PIB fue de 11,8 por ciento en 1993, 14,6 por ciento
en 1997 y 13 por ciento en 1998, cuando registraron un
valor f.o.b. de 1.104 millones de dólares EE.UU.
como resultado del aumento de las exportaciones de
productos agroindustriales y manufactureros, que cambió
la estructura de las exportaciones.
24.
Las importaciones tuvieron un crecimiento mucho más
acelerado, en particular las importaciones de bienes de
capital (43,2 por ciento del total importado) y las de
bienes intermedios (35 por ciento). Este incremento en
las importaciones de bienes de capital se debió a la
construcción del gasoducto Bolivia-Brasil, impactando
negativamente la balanza comercial. Este déficit
disminuirá en el futuro, explicado por un incremento en
la venta del gas al Brasil y por la eliminación de las
importaciones de bienes de capital asociadas a la
construcción del gasoducto.
25.
En 1993 el déficit comercial representaba el 7,1 por
ciento del PIB, disminuyendo en los años posteriores (3
por ciento en 1994, 5 por ciento en 1995 y 1996). En
1994, el déficit comercial alcanzó su nivel más bajo
del período con 161,9 millones de dólares EE.UU. Cuando
las condiciones comerciales parecían indicar una
reversión del déficit comercial en 1995 y años
siguientes, las reformas de la economía boliviana
estimularon la actividad económica provocando el
incremento de las importaciones; finalmente, el déficit
comercial como porcentaje del PIB se elevó a 10,3 por
ciento en 1998.
26.
En el período de análisis, la tendencia de evolución
de los términos de intercambio ha sido desfavorable.
Entre 1997 y 1998, se observó una caída del Índice de
la Relación de Términos de Intercambio de 7 por ciento.
-
Importaciones
27.
La estructura de las importaciones bolivianas muestra una
mayor presencia de bienes de capital e intermedios; las
importaciones del sector industrial de bienes de capital
e intermedios para la industria representaron durante el
período analizado, 50 por ciento del total de las
importaciones. El crecimiento de las importaciones estuvo
orientado principalmente a satisfacer las demandas del
sector productivo. Otro sector importante en las
importaciones de bienes es el sector transportes, que con
una participación del 19,2 por ciento, creció a ritmos
similares a los de las importaciones dirigidas al sector
industrial. Los bienes de consumo representaron alrededor
del 20 por ciento de las importaciones totales, con una
distribución y ritmos de crecimiento similares para los
bienes de consumo duraderos y no duraderos.
-
Exportaciones
28.
Los cambios que se presentaron en la estructura de las
exportaciones durante el período 1993-1998, fueron
significativos y se originaron principalmente en el
crecimiento de la oferta de productos agrícolas y
agroindustriales. Mientras las exportaciones de la
industria extractiva crecieron a una tasa promedio del
2,0 por ciento anual, las de productos agrícolas lo
hicieron a una tasa promedio del 18,7 por ciento. Por su
parte, las exportaciones de manufacturas crecieron a una
tasa anual del 5,3 por ciento. Esta marcada diferencia en
el dinamismo sectorial, dio lugar a que la estructura de
las exportaciones se haga más equilibrada en los
últimos años. En 1993, las exportaciones de la
industria extractiva representaron el 61,5 por ciento del
total, en 1998 este porcentaje se redujo al 47,5 por
ciento. Las exportaciones de productos agrícolas pasaron
de 23,7 por ciento en 1993 a casi el 40 por ciento en
1998. Por otro lado, a pesar del crecimiento en el valor
de las exportaciones de manufacturas, su participación
en el total se mantuvo relativamente constante
(14,7 por ciento en 1993, 13,4 en 1998).
29.
El crecimiento de las exportaciones de productos
agrícolas, de 440,2 millones de dólares EE.UU. en 1998,
se debió principalmente al comportamiento de las
exportaciones de productos alimenticios que con una tasa
de crecimiento anual del 24,8 por ciento, representó el
84 por ciento de las exportaciones del sector. Las
exportaciones de soya y sus derivados se constituyeron en
el componente más dinámico. La castaña es otro rubro
importante en el sector alimentos, que con una tasa de
crecimiento del 15,2 por ciento anual alcanzó los
30,9 millones de dólares EE.UU. en 1998. Las
exportaciones de café se recuperaron a partir de 1993
luego de una caída de varios años con incrementos del
114 por ciento anual hasta llegar a 26,0 millones de
dólares EE.UU. en 1997; sin embargo, en 1998 debido a la
caída de los precios las exportaciones, las
exportaciones se redujeron a 15 millones de dólares
EE.UU. Las exportaciones de azúcar pasaron de 15,7
millones de dólares EE.UU. en 1993 a 24,6 millones de
dólares EE.UU. en 1998.
30.
Durante los últimos años surgieron nuevos productos de
exportación, principalmente alimenticios
(agroindustriales), como el palmito en conserva, la
quinua (cereal boliviano de alto valor nutritivo),
las carnes y las bebidas (vinos y cervezas). Las
exportaciones de materias primas agrícolas (16 por
ciento del sector en 1998) se hallan constituidas
principalmente por madera aserrada y algodón.
31.
En 1993, el valor de las exportaciones de los productos
de la industria extractiva, de 483,4 millones de
dólares EE.UU. representó el 61,5 por ciento del total
de las exportaciones, reduciendo su participación a 47,5
por ciento en 1998, con un valor de 533 millones de
dólares EE.UU. Los principales productos de este sector
son el zinc, el oro, el estaño y la plata en el grupo de
minerales y metales, y el gas natural y el petróleo en
combustibles.
32.
Entre las exportaciones de manufacturas se destaca la
industria de la joyería de oro con un valor de 58,2
millones de dólares EE.UU. en 1998, siendo el principal
rubro del grupo "Otros bienes de consumo", que
a su vez significa el 50 por ciento de las exportaciones
de manufacturas. También se destacan las exportaciones
de muebles de madera por su alto dinamismo. Las
exportaciones de puertas y ventanas de madera, otros
derivados de la madera y las botellas de vidrio,
constituyen los principales productos del grupo
"Otras semimanufacturas", que participa con el
22 por ciento de las exportaciones de manufacturas. En el
grupo "Prendas de vestir", con el 16 por ciento
de las exportaciones de manufacturas, son importantes las
exportaciones de prendas de vestir textiles,
particularmente las de algodón. Los productos químicos
(con el 8 por ciento) y los textiles (con el 3 por
ciento) incrementaron su participación en las
exportaciones de manufacturas.
-
Mercados de destino
33.
En 1998, las exportaciones bolivianas tuvieron como
principales mercados de destino a la Unión Europea (27
por ciento), al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN) (20 por ciento), a la Comunidad Andina (21
por ciento) y al MERCOSUR (18 por ciento).
34.
La Unión Europea es el principal mercado de la castaña
y el café (productos agrícolas), de minerales de zinc,
plata y oro (industria extractiva), y de derivados de
madera, cueros y prendas de vestir. Los Estados Unidos,
principal país de destino de las exportaciones
bolivianas en el TLCAN, compró además de café y
castaña, derivados de petróleo y estaño metálico
principalmente; entre las manufacturas exportadas a ese
mercado, la joyería de oro se constituyó en el producto
más representativo, además de derivados de madera y
prendas de vestir de textiles cotizadas por su excelente
calidad.
35.
Las exportaciones a la Comunidad Andina se caracterizan
por la diversidad de productos, siendo los principales el
grano de soya, el algodón, los alimentos para animales
derivados de la soya y del girasol, los aceites
comestibles derivados de estos mismos productos y las
carnes y otros productos alimenticios. Por su parte, las
exportaciones al MERCOSUR (principalmente Brasil y
Argentina) están concentradas en gas natural, madera y
derivados, palmitos en conserva, prendas de vestir de
textiles y productos agrícolas.
iii)
Evolución de la política comercial
36.
Desde la presentación del Primer Examen de Política
Comercial, en marzo de 1993, Bolivia mantiene el
carácter central de su política comercial consistente
en el libre comercio de bienes y servicios, no aplica
permisos o licencias previas, salvo en aquellos casos en
los que se compromete la salud de las personas, animales
y la preservación de vegetales; la seguridad del Estado
o el patrimonio artístico y cultural de la nación. La
política comercial, en general, no contempla el empleo
de subsidios de ninguna naturaleza para favorecer a
ningún sector de la economía, es decir, no existe
ningún tipo de discrecionalidad.
37.
Bajo el principio de neutralidad impositiva, se busca
eliminar todo sesgo antiexportador a fin de situar al
exportador nacional en condiciones similares a sus
competidores. Se emplean políticas de devolución de
impuestos indirectos y aranceles a los exportadores,
evitando incurrir en gastos fiscales excesivos y en
subsidios.
-
Régimen de exportaciones
38.
El comercio internacional para Bolivia juega un rol
importante dentro de la estrategia de crecimiento,
destacándose la expansión y diversificación de las
exportaciones y el ingreso de inversión extranjera
directa, para la sostenibilidad de la Balanza de Pagos.
39.
El Régimen General de Exportaciones se halla normado en
la Ley Nº 1489 de 1993, que establece, entre otros
principios, la neutralidad impositiva para las
exportaciones, mediante la devolución de impuestos
internos bajo el sistema de crédito-débito fiscal en el
caso del IVA, y la devolución de aranceles de
importación, pagados en las compras de insumos
utilizados en la producción de mercancías exportables.
Con la Ley Nº 1963 de marzo de 1999, se modificaron dos
artículos de la Ley 1489, a objeto de perfeccionar la
neutralidad impositiva para las exportaciones.
40.
El Decreto Supremo Nº 23944 establece un mecanismo
simple y automático para la devolución de aranceles,
con alícuotas de 2 por ciento y 4 por ciento sobre el
valor f.o.b. de exportación, para productos con valores
menores a 3 millones de dólares EE.UU. En el método
determinativo de devolución arancelaria, para productos
con valores mayores a 3 millones de dólares EE.UU.,
se utilizan coeficientes técnicos, calculados en base a
la estructura de costos de cada empresa.
41.
Adicionalmente al Régimen General, existen dos
regímenes especiales: Régimen de Internación Temporal
para Exportación (RITEX) y el de Zonas Francas. Mediante
el RITEX, establecido a principios de 1997 con el Decreto
Supremo Nº 24480, las empresas pueden internar materias
primas y bienes intermedios sin el pago de aranceles de
importación ni impuestos internos, por un período
máximo de 120 días, tiempo en el que deben producir y
exportar los bienes finales; en caso contrario, deben
pagar los tributos suspendidos.
42.
El Régimen de Zonas Francas, bajo el principio de
segregación aduanera y fiscal, fue adoptado para
promover el desarrollo industrial y comercial,
aprovechando la competitividad debido a los bajos costos
de algunos insumos, y generar empleo y condiciones
favorables para la inversión local y extranjera. Las
Zonas Francas son administradas por empresas del sector
privado que se adjudican una concesión por 40 años. A
pesar de ser un mecanismo con bastante éxito en materia
de fomento de las exportaciones en otros países, en
Bolivia no ha obtenido los resultados esperados.
Actualmente, una sola Zona Franca industrial se halla en
funcionamiento.
43.
En 1992 se creó el Sistema de Ventanilla Unica de
Exportación (SIVEX) para centralizar y simplificar los
trámites de exportación. Sin embargo, existen algunos
trámites (certificados sanitarios, bromatológicos,
etc.) que se realizan en otras reparticiones; para
facilitar el trámite de exportación se está buscando
la forma de incorporar los mismos en el SIVEX.
44.
El Decreto Supremo Nº 24756 del 31 de julio de 1997
eliminó la entrega obligatoria de divisas por concepto
de exportaciones.
-
Régimen de importaciones
45.
El Régimen de Importación se halla reglamentado por el
Decreto Supremo Nº 24440 de diciembre de 1996, que
establece la libre importación y la inexistencia de
licencias previas, cuotas de importación u otras medidas
no arancelarias que afecten a la importación de
mercancías comercializables.
46.
La política arancelaria establece la aplicación de un
arancel general uniforme ad valorem del 10 por
ciento sobre el valor CIF para el universo arancelario;
sin embargo, para una nómina de bienes de capital se
dispuso un nivel arancelario del 5 por ciento; los libros
y publicaciones están sujetos solamente a una tasa del 2
por ciento por servicios prestados. Este es un sistema
simple y ágil que permite una mayor transparencia en las
actividades de importación y de recaudación.
-
Marco institucional de la política de comercio exterior
47.
Desde 1993 se dieron cambios importantes en la estructura
institucional de Bolivia que significaron la
reestructuración del Poder Ejecutivo, mediante las Leyes
Nº 1493 del 17 de septiembre de 1993 y Nº 1788 de
septiembre de 1997. Esta última estableció la actual
estructura orgánica y funcional del Poder Ejecutivo.
48.
Como política específica en el campo institucional del
comercio exterior, la reforma estableció la creación
del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión que
formula y ejecuta las políticas de exportación e
inversión; asimismo, existe el Consejo Nacional de
Exportaciones (CONEX) cuya finalidad es sugerir al Poder
Ejecutivo la adopción de políticas, programas y
estrategias de exportación; este Consejo se halla
integrado por entidades de los sectores público y
privado competentes en el área del comercio exterior.
49.
La nueva organización del Poder Ejecutivo determinó la
necesidad de suprimir el Ministerio Sin Cartera
responsable de la capitalización del cual formaba parte
la Unidad de Reordenamiento de las Empresas Públicas que
pasó a depender del Ministerio de Comercio Exterior e
Inversión
- Viceministerio de Inversión y Privatización.
50.
En sustitución del Instituto Nacional de Exportaciones
(INPEX) se creó el Centro de Promoción Bolivia
(CEPROBOL) con la misión de impulsar el desarrollo
productivo, la competitividad, el incremento y
diversificación de las exportaciones e incentivar la
inversión privada y extranjera.
51.
Adicionalmente, los Ministerios de Relaciones Exteriores
y Culto; Hacienda; Justicia y Derechos Humanos;
Desarrollo Económico; Desarrollo Sostenible y
Planificación, y de Agricultura, Ganadería y Desarrollo
Rural, desempeñan tareas específicas de acuerdo a sus
competencias en el campo del comercio exterior de
Bolivia.
iv)
Integración económica
52.
Bolivia, por su ubicación geográfica en América del
Sur, mantiene una triple proyección: hacia el Océano
Pacífico, en el occidente; hacia
la
Cuenca del Río de la Plata, en el sudeste; y hacia la
Cuenca Amazónica en el noreste de su territorio. Como
consecuencia de ello, participa en todos los procesos de
integración que tienen lugar en la región.
53.
A nivel regional, Bolivia es país fundador de la
Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI),
creada en virtud del Tratado de Montevideo de 1980, en
cuyo marco ha suscrito una serie de acuerdos de alcance
regional y parcial. La participación en este esquema
regional de integración le ha permitido generar, junto a
los demás países miembros, un amplio andamiaje
jurídico e institucional, que se constituye en un
referente importante para diferentes negociaciones en el
plano bilateral, regional y hemisférico. En este
contexto, desde 1993, Bolivia ha concretado diversos
acuerdos entre los que se destacan los siguientes:
-
Acuerdo de Complementación Económica Nº 22, suscrito
con Chile, que se halla vigente desde el 6 de abril de
1993, establece la liberación comercial para sendas
listas de productos de interés de ambos países.
Actualmente, se celebran negociaciones para profundizar
su alcance hacia la concertación de un acuerdo de libre
comercio. Bolivia, asiste a dichas negociaciones con el
objetivo principal de mejorar las condiciones de acceso
de sus productos al mercado chileno, en procura de
equilibrar la balanza comercial bilateral que hasta el
presente le ha sido ampliamente desfavorable.
-
El Tratado de Libre Comercio suscrito con México, como
Acuerdo de Complementación Económica Nº 31, entró en
vigencia el 1º de enero de 1995. Este instrumento
establece la conformación de una zona de libre comercio
en un plazo de 10 años, e incluye compromisos en todas
las disciplinas del comercio internacional de bienes y
servicios.
-
El Acuerdo de Complementación Económica Nº 36 entre
Bolivia y los Estados Partes del MERCOSUR, se halla en
vigencia desde el 28 de febrero de 1997 y tiene como
objetivo la conformación de una Zona de Libre Comercio
entre ambas partes, que deberá quedar establecida, para
el 90 por ciento del comercio, en el año 2006 y para el
resto en plazos escalonados hasta su total
perfeccionamiento el año 2014. El ACE 36, que
confiere a Bolivia el estatus de país asociado del
MERCOSUR, está propiciando una vinculación con este
bloque de integración que trasciende el plano comercial
y gradualmente implica compromisos en las áreas
política, social y cultural.
-
El Acuerdo de Alcance Parcial Nº 34, entre Bolivia y
Cuba, se halla vigente desde el 25 de abril de 1997. El
objetivo del Acuerdo es acelerar la generación y
crecimiento de las corrientes de comercio y adoptar
medidas y acciones para alcanzar una mayor relación
económica.
54.
Bolivia es país miembro del proceso andino de
integración desde su creación en 1969, marco dentro del
cual participa plenamente en la Zona de Libre Comercio
vigente desde 1992 y en una Unión Aduanera Andina que se
halla en proceso de perfeccionamiento. En 1996, la
creación de la Comunidad Andina y el establecimiento del
Sistema Andino de Integración, conformado por los
órganos políticos, el deliberante y el jurisdiccional,
así como por los convenios sociales, consolidaron este
proceso y generaron las condiciones para abordar etapas
más avanzadas de integración.
55.
Sobre la base de estos resultados, el Consejo
Presidencial Andino de Guayaquil en 1998, decidió
perfeccionar el proceso de integración subregional con
la formación del mercado común. Un año más tarde, el
Consejo Presidencial Andino reunido en Cartagena, al
celebrar el XXX Aniversario del Acuerdo, ratificó este
compromiso encomendando a los órganos políticos del
Sistema Andino de Integración llevar adelante tareas
específicas encaminadas a que el mercado común esté en
pleno funcionamiento a más tardar el año 2005.
56.
En el contexto de la integración latinoamericana,
Bolivia, por su ubicación geográfica y su vinculación
con los dos esquemas subregionales de integración
vigentes en América del Sur, la Comunidad Andina de
Naciones y el MERCOSUR, asume un rol articulador, que
adquiere mayor significación si se toma en cuenta el
objetivo que persigue Bolivia, cual es el de propiciar el
establecimiento de un mercado común en América Latina.
57.
Aparte de la dimensión eminentemente económica y
comercial, este rol articulador también tiene
significación en la concreción de los denominados
corredores de exportación, mediante la interconexión
física de los océanos Atlántico y Pacífico a través
de territorio boliviano. Asimismo, Bolivia paulatinamente
va asumiendo el papel de un centro de distribución
energético en la región.
58.
Bolivia participa asimismo activamente en las
negociaciones tendientes a conformar el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA). Asiste a estas
negociaciones coordinando sus posiciones con las de los
países miembros de la Comunidad Andina, en procura de
alcanzar condiciones de participación equitativa en este
proceso, teniendo en cuenta su condición de país de
economía pequeña.
59.
El proceso de integración física que desarrollan los
países de la Cuenca del Plata, a partir de la
suscripción del Tratado de Brasilia, en 1969, es para
Bolivia un proyecto de significativa importancia debido a
las perspectivas que le ofrece en relación al desarrollo
de su infraestructura física, fundamentalmente para su
comercio exterior. En este sentido, el desarrollo de la
Hidrovía Paraguay-Paraná, del cual Bolivia es su
principal promotor, le permite proyectar un importante y
creciente volumen de su comercio a ultramar, a través
del océano Atlántico.
60.
Un esquema de cooperación de suma importancia, en el que
Bolivia tiene comprometida su participación, es el
Tratado de Cooperación Amazónica, suscrito el año
1978. A través del mismo se promueve la integración
física, la preservación del medio ambiente y el
desarrollo sostenible. Este Tratado está integrado por
los países de la Comunidad Andina, Brasil, Guyana y
Suriname.
Bolivia
recibe preferencias arancelarias unilaterales temporales
de los Estados Unidos de América, en aplicación de la
Ley de Preferencias Arancelarias Andinas, y de la Unión
Europea, en virtud del Sistema Generalizado de
Preferencias Andinas; ambos mecanismos establecidos en
apoyo a su lucha contra el narcotráfico. Por otra parte,
es beneficiario de sistemas generalizados de preferencias
de Canadá, Japón y otros países desarrollados.
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