
|

Los
países de la Organización de Estados del Caribe Oriental se
benefician de una intensa participación en el comercio internacional
a pesar de las limitaciones de su reducido tamaño
Volver
al principioAntigua
y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San
Vicente y las Granadinas (Miembros de la OMC en la OECO) han logrado,
como grupo, un ingreso per cápita medio de aproximadamente 4.800
dólares EE.UU. Esto está relacionado con su intensa participación
en el comercio internacional que, a pesar de las deficiencias de sus
regímenes comerciales, ha permitido que aumentaran las exportaciones
de servicios y que las importaciones satisficieran la mayor parte de
sus necesidades internas. Empero, según un informe de la OMC sobre
las políticas y prácticas comerciales de los Miembros de la OMC en
la OECO, existen grandes disparidades entre los diferentes países y
en cada uno de ellos, y su bajo nivel demográfico da como resultado
un elevado costo per cápita de la infraestructura socioeconómica.
El
informe dice que los Miembros de la OMC en la OECO están logrando
reducir la dependencia de la agricultura en favor de las actividades
terciarias, en especial el turismo y los servicios extraterritoriales.
No obstante, siguen siendo vulnerables a las conmociones externas
debido, en parte, a que las estructuras de producción locales
reflejan a veces preferencias unilaterales de larga data concedidas
por algunos interlocutores comerciales. Además, su pequeña
dimensión los expone a las deseconomías de escala, tanto en la
producción de bienes como en la prestación de servicios del Estado y
de otra índole. Los Miembros de la OMC en la OECO están además
confrontados a elevados costos de transporte y de mano de obra y a los
efectos de los huracanes. Estos factores perjudican a las
exportaciones, que se realizan casi exclusivamente en condiciones
preferenciales, en su mayor parte a la Unión Europea, a los Estados
Unidos y a otros miembros de la CARICOM. Las fuentes principales de
las importaciones son los Estados Unidos, el Reino Unido y la CARICOM.
Los
Miembros de la OMC en la OECO determinan y aplican la política
comercial en el marco de una estructura de múltiples estratos, que
tienden a armonizar los intereses nacionales con los de la OECO y la
CARICOM y con otras consideraciones de carácter multilateral. Al
entrar en vigor los Acuerdos de la OMC se establecieron nuevas normas
que aún no están plenamente incorporadas en las leyes nacionales de
todos los Miembros de la OECO. Además, en su mayoría, están
retrasados en el cumplimiento de sus obligaciones de notificación.
Una participación más activa de estos países en la OMC
beneficiaría a todos, en especial a ellos mismos, cuyos intereses
nacionales están mejor protegidos en el contexto de un sistema
multilateral fuerte.
El
informe señala que, si bien en teoría la política comercial se
coordina a nivel de la OECO y la CARICOM, en la práctica existen
diferencias de un país a otro. Todos los Miembros de la OMC en la
OECO aplican el Arancel Exterior Común (AEC) de la CARICOM a las
importaciones procedentes de terceros países, a tipos de hasta el 35
por ciento en el caso de los productos industriales y
del 40 por ciento en el de los productos agropecuarios.
Empero, los derechos de importación (aranceles más impuestos de
aduana) varían sensiblemente de un Miembro a otro, debido a las
muchas concesiones que efectúa la CARICOM en materia de suspensiones
y reducciones arancelarias, y a las excepciones nacionales al AEC. Si
bien en 1991 se estableció una lista de reducciones del AEC dividida
en cuatro fases, que debía completarse en 1998, pocos Miembros la han
cumplido en su totalidad. Antigua y Barbuda y Saint Kitts y Nevis no
han llegado a la Fase IV debido a problemas fiscales; en el caso de
Dominica, se prevé que lo hará el 1° de julio de 2001. La
reducción del AEC ha causado algunos problemas de aplicación en
Granada, donde los derechos de importación son superiores a los tipos
consolidados en el marco de la OMC en el caso de algunos productos.
Siguen
vigentes algunas medidas comerciales no arancelarias, particularmente
las licencias de importación no automáticas, las prescripciones en
materia de contenido nacional y los cupos de importación: los
Miembros de la OMC en la OECO aplican restricciones cuantitativas a
varios productos, por lo general con la intención de proteger
industrias incipientes. Esas restricciones, cuya arancelización está
prevista para fines del año 2005, afectan a varios productos (entre
ellos, la cerveza y las bebidas gaseadas, el curry y la pasta). De
todos los Miembros de la OMC en la OECO, sólo Dominica ha reemplazado
casi todas las restricciones cuantitativas por derechos de
importación, a partir de 1998. Ninguno de los Miembros de la OMC en
la OECO concede subvenciones directas a la exportación, pero se
otorgan concesiones sobre la base de cada caso en particular mediante
incentivos a la inversión, que pueden llegar a redundar en grandes
beneficios para los receptores y ocasionar costos a los contribuyentes.
Los
Miembros de la OMC en la OECO tienen economías orientadas a los
servicios. Todos ellos han asumido compromisos en el marco del AGCS
con respecto a la construcción y administración de hoteles, con
sujeción a limitaciones relativas al número de habitaciones, así
como con respecto a los servicios de recreación y deportes; asimismo,
todos ellos han asumido compromisos en materia de reaseguro, con la
excepción de Saint Kitts y Nevis. En los demás sectores, los
compromisos varían según el país y en general son limitados. La
presencia comercial se encuentra mayormente abierta a la inversión
extranjera en casi todos los sectores de servicios, pero todavía
existen restricciones en el caso de actividades específicas
reservadas a los nacionales o bien sujetas a prescripciones
adicionales para los extranjeros.
El
turismo es la actividad económica más importante, seguida por los
servicios extraterritoriales, financieros y de otra índole; ambos,
combinados, proporcionan más del 50 por ciento de sus ingresos de
divisas. Se espera que el turismo siga siendo el principal motor del
crecimiento, en particular gracias a sus efectos en materia de
inversión; en este sector se otorgan incentivos para promover la
construcción y renovación de hoteles. Se conceden exenciones
impositivas al sector de los servicios extraterritoriales, cuya
legislación se ha modificado últimamente a raíz de la presión
ejercida a nivel internacional; el objetivo declarado de algunos
Miembros de la OMC en la OECO es eliminar gradualmente la distinción
entre actividades territoriales y extraterritoriales. Se lleva a cabo
actualmente una liberalización gradual y coordinada del sector de las
telecomunicaciones con excepción de Antigua y Barbuda donde el
mercado está controlado por dos empresas y existe el proyecto de
privatizar parcialmente una de ellas.
La
actividad agropecuaria está disminuyendo pero aún es importante, y
es probable que repunte en cierta medida. Tras algunos problemas
relacionados con la calidad y con la erosión de las preferencias, en
los últimos años se ha reducido la dependencia del banano que han
tenido tradicionalmente las Islas de Barlovento (Dominica, Granada,
Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas) para obtener ingresos de
exportación, pero el banano continúa siendo el cultivo más
importante de Dominica, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.
En Granada, donde el cultivo principal es la nuez moscada, la
producción de banano se ha reducido drásticamente. En Saint Kitts y
Nevis el futuro del sector del azúcar se encuentra en estudio debido
a los elevados costos de producción. Las actividades manufactureras
tienen una pequeña pero creciente incidencia en la economía de los
países de la OECO.
Nota
para las redacciones
En
los exámenes de las políticas comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que pueden tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una exposición
de políticas que presenta el Miembro objeto de examen, y un informe
detallado que redacta de manera independiente la Secretaría de la
OMC. Estos dos documentos son luego examinados por el conjunto de
Miembros de la OMC en el Órgano de Examen de las Políticas
Comerciales (OEPC). Esos documentos y las actas de las reuniones del
OEPC se publican poco después. Desde la entrada en vigor del Acuerdo
sobre la OMC en 1995, los informes abarcan también las esferas de los
servicios y de los aspectos de los derechos de propiedad intelectual
relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará el informe de la Secretaría de la
OMC y las exposiciones de políticas preparadas por los Gobiernos de
los Miembros de la OMC en la OECO los días 5 y 7 de junio de 2001. El
informe de la Secretaría abarca la evolución de todos los aspectos
de las políticas comerciales de los seis Miembros de la OMC en la
OECO incluidos sus leyes y reglamentos internos, el marco
institucional y las políticas comerciales por medida y por sector.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas que figuran en el informe de la Secretaría y algunos
extractos de la exposición de políticas común de los Gobiernos. Los
periodistas pueden obtener el texto completo del informe de la
Secretaría y de todas las exposiciones de políticas de los Gobiernos
en el espacio destinado a los comunicados de prensa en el sitio de la
OMC en Internet (www.wto.org). Estos documentos, el acta de los
debates del OEPC y el resumen del Presidente se publicarán
oportunamente en una versión encuadernada y podrán obtenerse en la
Secretaría, Centro William Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211 Ginebra
21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes exámenes: la
Argentina (1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria
(1992), Bahrein (2000), Bangladesh (1992 y 2000), Benin (1997),
Bolivia (1993 y 1999), Botswana (1998), el Brasil (1992, 1996 y 2000),
Brunei Darussalam (2001), Burkina Faso (1998), Camerún
(1995), el Canadá (1990, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2000), Chile (1991
y 1997), Chipre (1997), Colombia (1990 y 1996), las Comunidades
Europeas (1991, 1993, 1995, 1997 y 2000), Corea, República de (1992,
1996 y 2000), Costa Rica (1995 y 2001), Côte d'Ivoire (1995),
Egipto (1992 y 1999), El Salvador (1996), los Estados Unidos (1989,
1992, 1994, 1996 y 1999), Fiji (1997), Filipinas (1993 y 1999),
Finlandia (1992), Ghana (1992 y 2001), Guinea (1999), Hong Kong
(1990, 1994 y 1998), Hungría (1991 y 1998), la India (1993
y 1998), Indonesia (1991, 1994 y 1998), Islandia (1994 y 2000),
Islas Salomón (1998), Israel (1994 y 1999), Jamaica (1998), el
Japón (1990, 1992, 1995, 1998 y 2000), Kenya (1993 y 2000),
Lesotho (1998), Macao (1994 y 2001), Madagascar (2001), Malasia
(1993 y 1997), Malí (1998), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995),
México (1993 y 1997), los Miembros de la OMC en la OECO (2001),
Mozambique (2001), Namibia (1998), Nicaragua (1999), Nigeria (1991 y
1998), Noruega (1991, 1996 y 2000), Nueva Zelandia (1990 y 1996),
el Pakistán (1995), Papua Nueva Guinea (1999), el Paraguay (1997), el
Perú (1994 y 2000), Polonia (1993 y 2000), la República Checa (1996),
la República Dominicana (1996), la República Eslovaca (1995),
Rumania (1992 y 1999), el Senegal (1994), Singapur (1992, 1996 y
2000), Sri Lanka (1995), Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y
1994), Suiza (conjuntamente con Liechtenstein) (1991, 1996 y 2000),
Swazilandia (1998), Tailandia (1991, 1995 y 1999), Tanzanía
(2000), Togo (1999), Trinidad y Tabago (1998), Túnez (1994), Turquía
(1994 y 1998), Uganda (1995), el Uruguay (1992 y 1998), Venezuela
(1996), Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MIEMBROS DE LA OMC EN LA OECO
Informe de la Secretaría Observaciones
recapitulativas
Introducción
Antigua y
Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San
Vicente y las Granadinas (Miembros de la OMC en la OECO) son pequeños
Estados insulares independientes que mantienen estrechos vínculos
comerciales; todos ellos son miembros de la Organización de Estados del
Caribe Oriental (OECO). Como grupo, se cuentan entre los países en
desarrollo Miembros de la OMC que gozan de una mejor situación
económica, con un ingreso per cápita medio de alrededor de 6.500
dólares EE.UU. Esto está ligado a su intensa participación en el
comercio internacional que, a pesar de las deficiencias de sus
regímenes comerciales, permite que las exportaciones de servicios
crezcan y que las importaciones satisfagan la mayor parte de sus
necesidades internas.
Los
Miembros de la OMC en la OECO están logrando reducir la dependencia
de la agricultura en favor de las actividades terciarias, en especial
el turismo y los servicios extraterritoriales. No obstante, siguen
siendo vulnerables a las conmociones externas debido, en parte, a que
las estructuras de producción locales suelen reflejar preferencias
unilaterales de larga data concedidas por algunos interlocutores
comerciales. Por otra parte, algunas medidas internas, que favorecen
unas actividades en perjuicio de otras, han introducido distorsiones.
Con el transcurso del tiempo, se ha reducido la competitividad
internacional a largo plazo y han surgido economías de altos costos.
Los
seis Miembros en examen aplican el Arancel Exterior Común de la
CARICOM; en la práctica, si bien los derechos de importación (aranceles
más impuestos de aduana) han bajado en los últimos años, siguen
siendo relativamente elevados y varían según los países. En ello se
refleja la relativa fragilidad de la posición fiscal de cada país y
la presión de grupos internos que tratan de obtener beneficios
mediante una mayor protección arancelaria o concesiones. Por otra
parte, siguen vigentes algunas medidas comerciales no arancelarias,
particularmente las licencias no automáticas, las prescripciones en
materia de contenido nacional y los cupos de importación. Ninguno de
los Miembros de la OMC en la OECO concede subvenciones directas a la
exportación, pero se otorgan concesiones sobre la base de cada caso
en particular mediante incentivos a la inversión, que pueden llegar a
redundar en grandes beneficios para los receptores y ocasionar costos
a los contribuyentes.
Los
Miembros de la OMC en la OECO determinan y aplican la política
comercial en el marco de una estructura de múltiples estratos, en la
cual se trata de armonizar los intereses nacionales con los de la OECO
y la CARICOM y con otras consideraciones de carácter multilateral. Al
entrar en vigor los Acuerdos de la OMC se han establecido nuevas
normas que todavía no se han incorporado totalmente en las leyes
nacionales de todos los Miembros de la OECO; además, en su mayoría
están retrasados en el cumplimiento de sus obligaciones de
notificación. Una participación más activa de estos países en la
OMC beneficiaría a todos, en especial a ellos mismos, ya que sus
intereses nacionales están mejor protegidos en el contexto de un
sistema multilateral fuerte. Los costos administrativos de tal
participación y los recursos limitados que podrían destinar esos
Miembros parecerían indicar la necesidad de delegar mayores
responsabilidades en las estructuras regionales, sobre la base de la
experiencia recogida en el seno de la OECO en cuestiones comerciales y
del Banco Central del Caribe Oriental en cuestiones monetarias.
Marco
económico e institucional
Las
economías de los Miembros de la OMC en la OECO se caracterizan por la
escasez recurrente del ahorro respecto de la inversión; para
financiar el déficit de su balanza en cuenta corriente, que oscila
entre el 20 y el 30 por ciento del PIB, necesitan una importante
afluencia de capital. El último decenio el crecimiento ha sido
bastante dispar: dado el pequeño volumen de las economías, un
desastre natural puede traducirse en una recesión y el posterior
proceso de reconstrucción, en una ola de prosperidad. Si bien las
tasas de crecimiento difieren considerablemente de un país a otro, en
promedio oscilan entre el 3 y el 4 por ciento anual. La tasa de
inflación en general ha sido baja en los últimos años, con niveles
similares a los de la inflación internacional.
Los
Miembros de la OMC en la OECO participan en la Unión Monetaria del
Caribe Oriental (ECCU). Desde 1976 el Banco Central del Caribe
Oriental (ECCB), con sede en Saint Kitts, es el encargado de la
política monetaria y cambiaria de la OECO, y mantiene al dólar del
Caribe Oriental vinculado al dólar de los Estados Unidos a un tipo de
2,70 dólares EC por dólar EE.UU. La política fiscal de cada uno de
los países por lo general se ha orientado a obtener un superávit (en
cuenta corriente) operacional. La balanza fiscal global de los países
de la OECO arroja déficit, en gran medida debido al enorme gasto de
capital ligado a proyectos públicos.
La
pequeña dimensión de los Miembros de la OMC en la OECO los vuelve
vulnerables a las deseconomías de escala, tanto en la producción de
bienes como en la prestación de servicios del Estado y de otra
índole. La participación en el mercado regional integrado que está
estableciendo la CARICOM trata de dar solución a este problema. Por
otra parte, los Miembros de la OMC en la OECO tienen elevados costos
de transporte y de mano de obra y están expuestos a los efectos de
los huracanes. Las exportaciones padecen esos elevados costos y se
realizan casi exclusivamente en condiciones preferenciales, dirigidas
en su mayor parte a la Unión Europea, a los Estados Unidos y a otros
miembros de la CARICOM; las fuentes principales de las importaciones
son los Estados Unidos, el Reino Unido y la CARICOM.
Casi
todos los Miembros de la OMC en la OECO han experimentado dificultades
para cumplir las obligaciones de notificación así como para
modificar su legislación nacional a fin de adaptarla a los Acuerdos
de la OMC. La principal razón parece ser la falta de recursos humanos
y de infraestructura adecuada. Ahora bien, desde que se inició el
presente examen, algunos de los Miembros, en particular Dominica y
Santa Lucía, han efectuado un esfuerzo serio para cumplir las
obligaciones de notificación y casi todos se han ocupado de modificar
las leyes nacionales. Empero, hacen falta más modificaciones aún
para reflejar los compromisos asumidos ante la OMC, en especial porque
en los tribunales nacionales no pueden invocarse directamente los
Acuerdos de la Organización.
El
examen de la aplicación de los Acuerdos de la OMC en el plano
nacional revela que existen ámbitos en los cuales el apoyo de la
comunidad internacional sería particularmente útil para lograr un
mayor grado de integración de los Miembros de la OMC en la OECO en el
sistema de comercio multilateral y en la economía global, a saber:
valoración en aduana, licencias de importación, medidas especiales,
subvenciones, obstáculos técnicos al comercio, medidas sanitarias y
fitosanitarias, ADPIC, agricultura y servicios. El apoyo podría
facilitarse a través de acuerdos institucionales ya existentes con
interlocutores bilaterales; a nivel regional, incluidas las
secretarías de la OECO y la CARICOM, y por medio del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID). En realidad, aunque los países de
la OECO no son miembros del BID, éste ha suministrado un apoyo
financiero considerable para la preparación del presente examen. Este
tipo de colaboración pone de manifiesto las ventajas que supone la
vinculación de la cooperación técnica de la OMC con acuerdos
existentes para evitar duplicaciones y aumentar la eficiencia.
Acceso
de las mercancías a los mercados
Si
bien en teoría la política comercial se coordina a nivel de la OECO
y la CARICOM, en la práctica existen diferencias de un país a otro.
Todos los Miembros de la OMC en la OECO aplican el Arancel Exterior
Común (AEC) de la CARICOM a las importaciones procedentes de terceros
países, a tipos de hasta el 35 por ciento en el caso de los productos
industriales y del 40 por ciento en el de los productos agropecuarios.
Empero, los derechos de importación varían sensiblemente de un
Miembro a otro, debido a las muchas concesiones que efectúa la
CARICOM en materia de suspensiones y reducciones arancelarias, y a las
excepciones nacionales al AEC. Si bien en 1991 se estableció una
lista de reducciones del AEC dividida en cuatro fases, que debía
completarse en 1998, pocos Miembros la han cumplido en su totalidad.
Antigua y Barbuda y Saint Kitts y Nevis no han llegado a la Fase IV
debido a problemas fiscales; en el caso de Dominica, se prevé que lo
hará el 1° de julio de 2001. La reducción del AEC ha causado
algunos problemas de aplicación en Granada, donde los derechos de
importación son superiores a los tipos consolidados en el marco de la
OMC en el caso de algunos productos.
En
general, los Miembros de la OMC en la OECO están abandonando
gradualmente el modelo de sustitución de importaciones y
reemplazándolo por un régimen comercial más abierto y liberal. No
obstante, la dependencia fiscal de estos países respecto de los
derechos de aduana y otras cargas aplicables a las importaciones a
veces ha tendido a desacelerar el ritmo del proceso de liberalización.
En ese sentido, cuando se redujeron los aranceles en los últimos
años, se han incrementado otros derechos y cargas, tales como las
cobradas por servicios de aduana, el impuesto sobre el consumo y los
impuestos relacionados con el medio ambiente; esto ha contrarrestado
las mejoras en materia de acceso a los mercados logradas gracias a la
reducción de los aranceles dado que, en varios casos, los gobiernos
han tratado de que las reducciones arancelarias no afectasen al nivel
de ingresos. Además, en algunos casos la carga por servicios de
aduana es del 5 por ciento, tipo que resulta elevado y que le da más
visos de recargo arancelario que de una carga equivalente al costo de
tramitación de las importaciones. Con excepción de Saint Kitts y
Nevis, los Miembros de la OMC en la OECO no han registrado la carga
por servicios de aduana en las listas arancelarias de la OMC.
De
conformidad con el artículo 56 del Tratado de la CARICOM, los
Miembros de la OMC en la OECO aplican restricciones cuantitativas a
varios productos, por lo general con la intención de proteger
industrias incipientes. Esas restricciones, cuya arancelización está
prevista para fines del año 2005, afectan a varios productos (entre
ellos, la cerveza y las bebidas gaseadas, el curry y la pasta)
incluidos en el Anexo I del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC.
Sólo Dominica ha reemplazado casi todas las restricciones
cuantitativas por derechos de importación, a partir de 1998. Los seis
países recurren en gran medida a la concesión de licencias de
importación en su comercio con terceros países. Asimismo, se aplican
varias medidas de salvaguardia de conformidad con el artículo 29 del
Tratado de la CARICOM; esas medidas todavía no han sido notificadas a
la OMC.
A
pesar de la lábil situación fiscal, todos los países de la OECO
aplican diversos programas de incentivos de amplio alcance, que
consisten en el otorgamiento de moratorias fiscales y exenciones de
aranceles y otras cargas aplicables a las importaciones. Esos
programas están destinados principalmente al sector manufacturero y
al de los servicios. La duración del beneficio en algunos casos está
relacionada con el valor añadido local. Si bien los incentivos
ofrecidos por lo general se aplican a toda la producción y tienen
vigencia durante un número específico de años, también se conceden
algunos beneficios fiscales a los ingresos de exportación del sector
manufacturero, una vez concluido el período de moratoria fiscal.
En
cuanto a la valoración en aduana, mientras que algunos países de la
OECO han hecho progresos respecto de la adopción del método del
valor de transacción, otros siguen utilizando el de los precios
mínimos de referencia debido, según señalan, a la práctica
generalizada de la subfacturación. En todos los Miembros de la OMC en
la OECO se han establecido órganos de normalización que actúan
independientemente y tienen diversos grados de desarrollo. La mayoría
de estos países han adoptado o están en vías de adoptar nuevas
leyes relativas a las esferas abarcadas por el Acuerdo de los ADPIC,
pero algunos todavía aplican la legislación anterior a la OMC.
Políticas sectoriales
Los
Miembros de la OMC en la OECO tienen economías orientadas a los
servicios. El turismo es la actividad económica más importante,
seguida por los servicios extraterritoriales, financieros y de otra
índole; ambos, combinados, proporcionan más del 50 por ciento de sus
ingresos de divisas. A raíz de la presión ejercida a nivel
internacional, últimamente se ha modificado la legislación que rige
el sector de los servicios extraterritoriales. El objetivo declarado
de algunos Miembros de la OMC en la OECO es eliminar gradualmente la
distinción entre actividades territoriales y extraterritoriales
mediante el establecimiento de una serie uniforme de reglamentaciones.
En turismo se otorgan incentivos para promover la construcción y
renovación de hoteles, y se conceden exenciones impositivas a los
proveedores de servicios extraterritoriales. Hace poco se ha iniciado
una liberalización paulatina del sector de las telecomunicaciones,
que habrá de concluir a fines del año 2002, y se ha creado un
organismo especializado, la Autoridad de Telecomunicaciones del Caribe
Oriental (ECTEL), para reglamentar los sectores de las
telecomunicaciones de Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa
Lucía y San Vicente y las Granadinas, en coordinación con los
respectivos organismos normativos nacionales. En Antigua y Barbuda el
mercado está controlado por dos empresas y existe el proyecto de
privatizar parcialmente una de ellas.
La
actividad agropecuaria está disminuyendo pero aún es importante.
Tras algunos problemas relacionados con la calidad y con la erosión
de las preferencias, en los último años se ha reducido la
dependencia del banano que han tenido tradicionalmente las Islas de
Barlovento (Dominica, Granada, Santa Lucía y San Vicente y las
Granadinas) para obtener ingresos de exportación, pero el banano
continúa siendo el cultivo más importante de Dominica, Santa Lucía
y San Vicente y las Granadinas. En Granada, donde el cultivo principal
es la nuez moscada, la producción de banano se ha reducido
drásticamente. En Saint Kitts y Nevis el futuro del sector del
azúcar se encuentra en estudio debido a los elevados costos de
producción. Las actividades manufactureras tienen una pequeña pero
creciente incidencia en la economía de los países de la OECO.
Todos
los Miembros de la OMC en la OECO han asumido compromisos en el marco
del AGCS con respecto a la construcción y administración de hoteles,
con sujeción a limitaciones relativas al número de habitaciones,
así como con respecto a los servicios de recreación y deportes;
asimismo, todos ellos han asumido compromisos en materia de reaseguro,
con la excepción de Saint Kitts y Nevis. En los demás sectores, los
compromisos varían según el país y en general son relativamente
limitados. La presencia comercial se encuentra mayormente abierta a la
inversión extranjera en casi todos los sectores de servicios, pero
todavía existen restricciones en el caso de actividades específicas
reservadas a los nacionales o bien sujetas a prescripciones
adicionales para los extranjeros.
Perspectivas
Los
Miembros de la OMC en la OECO esperan que el turismo siga siendo el
principal motor del crecimiento, en particular gracias a sus efectos
en materia de inversión. Se estima que el PIB aumentará en torno del
4 por ciento anual en el período 2001-2003. Si bien es probable que
repunte la agricultura, las economías de los países de la OECO deben
seguir orientándose hacia las actividades terciarias. Las iniciativas
de política relativas a medidas tales como las reducciones
arancelarias continuarán viéndose limitadas por la frágil posición
fiscal; pese a ello, al parecer no existe la intención de
racionalizar el uso de incentivos a la inversión. La balanza en
cuenta corriente probablemente seguirá teniendo dificultades porque
las importaciones crecen a un ritmo más acelerado que las
exportaciones.
Se
espera que los Miembros de la OMC en la OECO continúen aplicando las
reducciones del AEC en el futuro próximo. Sin embargo, en los países
en los cuales se ha completado ese proceso no se prevén nuevas
reducciones arancelarias. Para finales del año 2005 está programado
que los Miembros de la OMC en la OECO eliminen todas las restricciones
cuantitativas y las reemplacen por aranceles. Con respecto a la
aplicación de las normas de la OMC, estos Miembros tienen la
intención de efectuar las modificaciones jurídicas e institucionales
necesarias todavía pendientes y de consolidar y hacer operativas las
ya realizadas.
Informe
del Gobierno Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MIEMBROS DE LA OMC EN LA OECO
Informe del Gobierno Parte I y II
I.
ENTORNO ECONÓMICO
A.
PRINCIPALES DATOS ECONÓMICOS
1.
Introducción
Los
Miembros de la OMC que son Estados independientes de la Organización
de Estados del Caribe Oriental (Antigua y Barbuda, el Commonwealth de
Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y
las Granadinas) acogen con satisfacción el presente Examen de las
Políticas Comerciales llevado a cabo por la Organización Mundial del
Comercio (OMC). Lo consideramos ejercicio de inventario de nuestros
reglamentos de política comercial que puede sentar las bases de una
relación transparente con los agentes económicos internacionales. El
ejercicio no podría llevarse a cabo en un momento más oportuno, pues
los estados del Caribe Oriental articulan actualmente una estrategia
global de desarrollo económico. Hasta la fecha hemos aprendido mucho
del ejercicio.
Los
países independientes de la OECO son pequeñas economías insulares.
Tienen en conjunto una población de aproximadamente 425.000
habitantes. Su PIB combinado ascendió en 1999 a 2.169,34
millones de dólares EE.UU. La proporción de las exportaciones
mundiales de las economías era en 1999 de aproximadamente el 0,0061
por ciento. Los bananos, que constituyen la mercancía más exportada
de las economías, no representan más del 0,86 por ciento de las
exportaciones mundiales de ese producto básico. La proporción del
PIB correspondiente a las exportaciones era del 15,4 por ciento,
mientras que la proporción del PIB correspondiente a las
importaciones ascendía al 68,4 por ciento. Al mismo tiempo, el
déficit en el comercio de mercancías combinado ascendió en 1999 al
52,9 por ciento del PIB. Las importaciones ocupan un lugar destacado
en la producción y las pautas del consumo de todas las economías,
por lo cual carece de sentido utilizar el tipo de cambio en cuanto
instrumento de política orientado a modificar de forma favorable su
competitividad a escala internacional.
2.
Estructura de las economías
Las
economías del Caribe Oriental son de tamaño reducido, dependientes,
vulnerables y abierta. Existe una tradición histórica de
incorporación de las economías del Caribe Oriental a la economía
mundial en condiciones sobre las que estas economías no ejercían
influencia alguna. Parte de esa incorporación tradicional a la
economía mundial ha consistido en el desarrollo de un sistema de
producción basado en un único cultivo (lo cual generaba una
combinación de exportaciones limitada y estructuras económicas
inflexibles) y en la concesión de trato preferencial al producto
obtenido que se destinaba a las metrópolis. Este carácter de la
incorporación a la economía mundial ha tenido consecuencias de gran
alcance para estas economías y ha repercutido en ellas de forma
diversa.
La
mayoría de las economías procura en gran medida centrarse en el
sector de los servicios en cuanto motor de crecimiento, intentando al
mismo tiempo modernizar y diversificar su sector agropecuario. No
obstante, las economías siguen dominadas principalmente por un único
sector, lo cual perpetúa y potencia su carácter vulnerable. Además,
no puede pasarse por alto el rasgo fundamental que supone lo reducido
de su tamaño, circunstancia sobre la que las economías no pueden
ejercer mucho control. No hay vuelta de hoja: son pequeñas.
Habida
cuenta de lo reducido del espacio físico de todas las economías, las
posibilidades de producción se ven limitadas y la mayoría de las
operaciones se llevan a cabo a escala muy pequeña. Lo reducido de la
escala se ha visto condicionado asimismo por la estrechez de los
mercados nacionales. Aunque existe un mercado regional de ámbito más
amplio, la estructura del transporte no ha permitido, en parte,
ningún tipo de desarrollo empresarial importante y las posibilidades
de producción conjunta han permanecido en gran medida imposibles de
alcanzar. Una vez más, el modo tradicional de la incorporación a la
economía mundial queda reflejado en la falta de una red
intrarregional adecuada para el transporte de mercancías en el Caribe
Oriental. Otro aspecto derivado del tamaño reducido de las economías
es el hecho de que la topografía de la mayoría es montañosa, lo
cual reduce aún más el espacio económico físico disponible que
podría dedicarse a la producción material sostenible.
3.
Datos macroeconómicos
Aunque
con arreglo a medidas y normas convencionales las economías han
arrojado resultados macroeconómicos relativamente positivos durante
los dos decenios finales del siglo XX, esos indicadores
macroeconómicos no siempre recogen la situación en su conjunto. Las
economías siguen padeciendo inestabilidad de los ingresos,
principalmente como consecuencia de las catástrofes naturales y de
variaciones desfavorables de los precios internacionales, comprendido
el tipo de cambio. El paso en cinco años de cinco huracanes
devastadores pone de relieve la vulnerabilidad de la región ante las
catástrofes naturales. Una variación desfavorable del valor de la
libra esterlina y del precio del banano en el mercado europeo
repercute negativamente en las economías del Caribe Oriental. Ocurre
lo mismo con las alertas de viaje emitidas por algunos países
desarrollados en detrimento de las economías del Caribe Oriental.
Pese
a la apariencia positiva de los resultados macroeconómicos, el
desempleo sigue representando un problema crónico para todas las
economías, cifrándose el índice medio notificado en una proporción
estimada del 20,0 por ciento. Asimismo, el consecuente problema de la
pobreza sigue pidiendo a gritos paliación, cuando no erradicación.
Al mismo tiempo, siguen aumentando las expectativas que alberga la
población del Caribe Oriental y que, en su mayor parte, son
difíciles de concretar. A la vez, se han visto cada vez más
amenazados valores sociales muy arraigados, ha aumentado de forma
apreciable el desencanto y se percibe impaciencia ante el orden
económico internacional característico de la mundialización. Hace
falta tener presente este marco general al examinar los resultados
macroeconómicos de todas las economías del Caribe Oriental.
4.
Política fiscal
Como
consecuencia de una gestión fiscal prudente la mayoría de las
economías de la OECO ha arrojado superávit por cuenta corriente. Sin
embargo, el superávit por cuenta corriente relativamente reducido se
plasmó en el marco de enormes limitaciones, pues hubo que poner freno
a los gastos en concepto de algunos servicios fundamentales. Los
resultados arrojados por la cuenta corriente deben relacionarse
asimismo con el hecho de que los instrumentos de política fiscal
constituyen los únicos mecanismos de que disponen los gobiernos para
orientar el rumbo de la actividad económica. Por ese motivo, los
gobiernos encuentran poco margen para practicar una política fiscal
expansionista, sobre todo en vista de que está limitada la
financiación mediante déficit presupuestario a través del banco
central.
La
política fiscal de todos los gobiernos va encaminada principalmente a
generar ingresos para financiar los gastos corrientes y los gastos de
capital. A grandes líneas, se destina la mayor parte de los ingresos
a cubrir los gastos corrientes, mientras que los gastos de capital se
financian principalmente mediante préstamos y donaciones procedentes
de ahorros externos. Últimamente ha resultado difícil identificar
fuentes externas de fondos destinados a la financiación de los gastos
de capital y acceder a éstas, pues, por lo general, ha quedado
reducida la importancia geopolítica del Caribe.
El
proceso de liberalización del comercio en forma de reducción
arancelaria plantea grandes dificultades al Caribe Oriental. En vista
de la estrecha base de producción de las economías y de la
distribución desigual de los ingresos en las economías, la mayor
parte de los ingresos públicos procede de impuestos sobre el comercio
y las transacciones internacionales. Por consiguiente, el proceso de
reducción arancelaria supone para la totalidad del Caribe Oriental un
delicado dilema en la esfera de la política pública. Las reducciones
de los aranceles siempre vienen acompañadas de una medida
compensatoria de mejora de los ingresos en calidad de primer enfoque
preliminar, aun no siendo el ideal, por lo que respecta a resolver
este dilema de política pública. Este rumbo de la política era y
sigue siendo necesario con miras a lograr que los Gobiernos del Caribe
Oriental sigan cumpliendo algunas de las funciones económicas
fundamentales que se espera que cumplan. Estas funciones comprenden la
prestación de algunos servicios sociales básicos, la inversión
pública y el aporte de financiación de contrapartida destinada a
proyectos financiados por donantes internacionales. A sabiendas del
decisivo dilema de política que plantea la liberalización del
comercio, las economías han aplicado algunas medidas en el marco de
un programa global de reforma fiscal. Con posterioridad, los Jefes de
Gobierno pidieron que se examinara su régimen fiscal y se estudiara
la viabilidad de la aplicación de un impuesto sobre el valor añadido.
Los
Gobiernos del Caribe Oriental han aplicado asimismo una política
consistente en facilitar a los inversores incentivos fiscales en forma
de exoneraciones temporales de impuestos y concesiones en materia de
derechos de importación. Este enfoque de política plantea igualmente
un dilema económico a todos los gobiernos. Aunque es necesario
fomentar la inversión para paliar el problema del desempleo, el
único mecanismo de atraer inversores a la OECO acarrea notables
repercusiones fiscales por lo que se refiere a la condonación de
ingresos fiscales.
5.
Política monetaria
La
política monetaria del Caribe Oriental está centralizada en torno al
Banco Central del Caribe Oriental. La política monetaria se centra en
mantener fuerte el dólar del Caribe Oriental a fin de imprimir cierto
grado de certidumbre al entorno de política económica. Esta
orientación de la política supone que los gobiernos han tenido que
fijar límites rigurosos al alcance de la monetización de la deuda.
Las economías nunca se han servido del banco central para financiar
la deuda pública fuera de los límites legales y el ajuste económico
en la vertiente fiscal siempre ha adoptado la forma de política de
restricción. En consecuencia, el valor exterior del dólar del Caribe
Oriental se ha mantenido más de dos decenios al mismo nivel.
La
política del banco central centrada en la fortaleza del dólar ha
entrañado un notable grado de previsibilidad de la política frente
al carácter imprevisible del entorno. Esta circunstancia ha influido
en la corriente de las inversiones directas extranjeras destinada a
las economías. Resulta igualmente importante que la política
centrada en la fortaleza del dólar haya contribuido a que se registre
en la región un índice de inflación relativamente bajo, con lo cual
se ha puesto freno a demandas ulteriores de aumento salarial. Desde la
óptica de los gobiernos, la estabilidad del valor del dólar ha
supuesto que existía, y sigue existiendo, cierta certidumbre por lo
que respecta a la amortización de la deuda exterior contraída en
dólares de los Estados Unidos. Este factor ha contribuido de forma
destacada a la gestión prudente de las finanzas públicas.
En
el plano más amplio del sistema financiero, está previsto el
establecimiento de una bolsa de valores regional para las economías
del Caribe Oriental. Se espera dar mayor profundidad al sistema
financiero a fin de fomentar un mayor volumen de intermediación de
los recursos financieros regionales que facilite mayor movilización y
distribución por todas las economías dando preponderancia al mercado.
Está previsto abrir el cambio con el tiempo a transacciones de
ámbito mundial, con lo cual quedaría casi ultimado el proceso de
incorporación de las economías al sistema financiero mundial.
Correlativamente, en un futuro inmediato empezará a funcionar un
mercado regional de valores públicos.
6.
Balanza de pagos
El
persistente déficit en el comercio de mercancías y, de hecho, el
déficit por cuenta corriente registrados por las economías de la
OECO delatan una característica estructural de las mismas. Todas las
economías son en alto grado importadores netos de alimentos y bienes
de capital, mientras que exportan productos agropecuarios primarios.
Por lo que se refiere a los servicios, las economías dependen en gran
medida del turismo, procurándose actualmente desarrollar un sector de
servicios financieros dinámico y un sector de la tecnología de la
información.
Habida
cuenta de las tendencias actuales de las inversiones directas
extranjeras y de la orientación general del capital mundial no es
seguro que pueda sostenerse a largo plazo la financiación del
déficit estructural por cuenta corriente de la balanza de pagos. Lo
dicho es especialmente cierto en vista de que para atraer las escasas
inversiones directas extranjeras las economías de la OECO tienen que
facilitar concesiones fiscales de proporciones considerables y, cuando
eso ocurre, la situación se complica aún más con las listas negras
que elaboran algunos países desarrollados. Por consiguiente, las
economías de la OECO se verían más presionadas para cerrar la
brecha que separa los ahorros y las inversiones utilizando ahorros
externos.
B. EVOLUCIÓN DEL COMERCIO Y LAS INVERSIONES
A
pesar de las dificultades que rodean a las economías, existe voluntad
de practicar una política económica encaminada a liberalizar el
comercio, penetrar en el mercado, levantar estructuras económicas
más ágiles y facilitar el comercio de forma más eficaz. A la vez,
abogamos por que se dé cabida como corresponde a las circunstancias
especiales de las economías. Todas ellas han emprendido una
reducción por etapas de los aranceles exteriores con la que aminorar
su dependencia con respecto a las restricciones cuantitativas y
adoptan medidas para que su legislación sea compatible con sus
compromisos en el marco de la OMC. De forma sumamente práctica, las
economías del Caribe Oriental han adoptado la atrevida medida de
desmonopolizar el sector de las telecomunicaciones y poner en marcha
un proceso de liberalización del que casi no existían precedentes en
el Caribe Oriental. De este modo se ha coordinado de forma práctica
la política sectorial y se ha establecido un marco normativo regional
coherente en relación con el sector. Por lo que respecta a la
política, se prevé que este proceso de liberalización del sector de
las telecomunicaciones preceda a procesos semejantes relacionados con
los otros servicios generales de las economías. Con el tiempo,
tenemos previsto emprender un proceso más intenso de liberalización
de las economías que esté coordinado y sea compatible con los
compromisos que contrajimos en el marco del Acuerdo de Marrakech.
En
el marco de la apertura de las economías se ha procurado aplicar
medidas que permitan la libre circulación de mano de obra y capital
en el Caribe Oriental. El proceso de libre circulación de mano de
obra y capital se extiende asimismo por la región del Caribe en su
conjunto. Formarían parte de ese proceso disposiciones relativas al
derecho de establecimiento. Se adoptaron medidas de política
complementarias con fines de liberalizar las transacciones por cuenta
corriente y por cuenta de capital, y todas las economías, que
funcionan en torno a un banco central común, han alcanzado hace
tiempo la categoría prescrita por el artículo VIII.
Los
Gobiernos del Caribe Oriental seguirán practicando políticas
encaminadas a atraer las inversiones directas extranjeras para
potenciar el crecimiento económico y la generación de empleo y
cerrar la brecha que separa en las economías los ahorros de las
inversiones. Se prestará especial atención al sector de los
servicios en general y, en particular, a la industria del turismo. El
objetivo consistirá en crear un entorno propicio a la inversión al
facilitar algunas concesiones a los inversores extranjeros que
participen.
C. PERSPECTIVAS
A
medio plazo, está previsto que las economías del Caribe Oriental
registren un crecimiento moderado propulsado por el turismo, la
tecnología de la información, los servicios financieros, la
construcción y, en menor medida, la agricultura. Es probable que el
sector de la construcción se vea influido por proyectos del sector
público, al igual que por proyectos relacionados con la industria del
turismo en tanto los hoteles procuran ampliar su capacidad se
construyen nuevos hoteles. Aunque la agricultura seguiría teniendo
importancia, el futuro de ese sector es más incierto, sobre todo en
el marco de la tendencia general a liberalizar por completo el
comercio del banano en el ámbito del mercado europeo de conformidad
con el dictamen emitido por el Órgano de Solución de Diferencias de
la OMC. No obstante, está previsto que el resto del sector
agropecuario evolucione de forma más favorable que en el caso del
banano.
Se
prevé que las políticas fiscales y monetarias continúen la
tendencia del pasado inmediato. Los Gobiernos del Caribe Oriental
seguirán practicando la gestión fiscal prudente con objeto de
generar superávits que faciliten la inversión del sector público en
las economías. La política monetaria seguirá dirigida a mantener la
fortaleza del dólar con objeto de crear un entorno previsible con
respecto a las inversiones y a la actividad económica en general. La
política macroeconómica general debería regirse por políticas que
tengan presenta la estrecha relación que guardan la productividad y
el empleo a fin de gestionar mejor la demanda agregada surgida en el
sistema al tiempo que se pone freno a la presión ejercida sobre la
balanza de pagos.
II. RÉGIMEN DE POLÍTICA COMERCIAL
A.
INTRODUCCIÓN
Al
contrario de lo que indican algunas opiniones, no se han utilizado
aranceles en el Caribe Oriental en cuanto mecanismo de protección de
las industrias nacionales. De hecho, para proteger de forma adecuada
las industrias nacionales los aranceles tendrían que ser muy elevados.
Sea del tipo que sea, la protección facilitada a las industrias
nacionales sólo puede aplicarse con acierto mediante la utilización
de restricciones cuantitativas. Pese a la singular importancia que
encierran las restricciones cuantitativas para las economías de la
OECO, ha comenzado una arancelización del proceso y se espera reducir
con el tiempo la dependencia con respecto a las restricciones
cuantitativas en cuanto instrumento de política comercial. Sin
embargo, el proceso de arancelización se ha visto atenuado por
cuestiones relativas a los ingresos fiscales, junto con cuestiones
relativas a la consolidación arancelaria, y las economías deben
emprender actualmente el ejercicio de arancelización con mayor
precaución de la prevista.
B. OBJETIVOS DE POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES
En
todas nuestras negociaciones internacionales y en todos los intentos
de efectuar la transición con arreglo a las nuevas prescripciones de
ámbito mundial hemos procurado que figure en el programa el decisivo
factor atenuante de orden económico representado por la
vulnerabilidad. En reconocimiento de la vulnerabilidad a que hacen
frente nuestras economías, hemos defendido sin descanso la concesión
de trato especial y diferenciado en el marco de las negociaciones
económicas de ámbito regional, hemisférico y mundial. En líneas
generales, hasta una época más reciente estos argumentos no
encontraban oídos favorables. Sin embargo, el corolario económico
lógico que se desprende de la vulnerabilidad es el reconocimiento de
que es necesario el trato especial y diferenciado. Deseamos volver a
incorporar al programa mundial las cuestiones de la vulnerabilidad y
la necesidad de disponer de trato especial y diferenciado.
Desde
cualquier perspectiva objetiva, el éxito de una política futura
cualquiera exige que se conceda a las economías del Caribe Oriental
trato especial y diferenciado en el entorno económico mundial. Bastan
los factores atenuantes representados por la vulnerabilidad y la falta
de capacidad para entender que si se concede un trato equitativo a
estas economías en el escenario económico internacional sin tener
efectivamente en cuenta sus rasgos singulares, sus posibilidades de
supervivencia en la economía mundial estarían rodeadas de mayores
dificultades. Aun cuando se haya allanado el terreno de juego, existe
un factor de la misma importancia fundado en la desigualdad entre
quienes participan en el juego. Las economías del Caribe Oriental
nunca pueden hallarse en situación de igualdad económica en ese
sentido.
Ese
trato especial y diferenciado puede adoptar la forma de una
ampliación de los períodos de cumplimiento de reglamentos concretos
y de mayor facilidad de acceso a los mercados por parte de nuestros
asociados comerciales principales, de la exoneración de determinadas
obligaciones y de un descenso de los niveles de compromiso. A falta de
estas medidas, las economías del Caribe Oriental se verían afectadas
desproporcionadamente por las condiciones derivadas de la
incorporación en la economía mundial. Esta circunstancia podría
acarrear consecuencias incalculables a la población de la región.
Aunque haya quienes defiendan que ha llegado la hora de que las
economías salten a un terreno de juego uniforme y de que debe
concederse trato equitativo a todos los participantes, hemos de
recordar que, aunque puede que esta opinión sea acertada, quienes
intervienen en el juego de las relaciones económicas mundiales distan
mucho de operar en pie de igualdad. Resulta irónico que, aplicada sin
tener presente la posición relativa que ocupan los jugadores, la
igualdad de condiciones y prescripciones podría generar el conjunto
de resultados menos equitativo. Las dotaciones de factores de las
economías son radicalmente distintas, con lo cual resulta más fácil
y acarrea trastornos socioeconómicos mínimos que los agentes
previstos de una dotación de factores más robusta se aprovechen de
la aplicación equitativa de las normas y reglamentos.
También
debemos recordar el carácter interdependiente de la economía mundial
y el objetivo ulterior de las normas y prescripciones, cifrado en el
adelanto económico de todas las poblaciones. Jamás deberemos perder
de vista este objetivo al elaborar las normas y al aplicar las
prescripciones del sistema económico mundial. Si es cierto que la
elaboración de las normas y la aplicación rigurosa de las
prescripciones de la economía mundial generarían países más
desfavorecidos y poblaciones más empobrecidas a escala mundial,
debemos hacer un alto y plantearnos el objetivo fundamental de la
integración económica mundial. Lo señalado no equivale a afirmar
que no habría agentes que salieran ganando más de la integración
económica mundial. Sin embargo, no debería haber agentes que
salieran perdiendo más, sobre todo al comparar su posición de
llegada con la posición de partida que ocupaban antes de salir al
escenario económico mundial en este nuevo tipo de condiciones. De
hecho, resultaría útil recordar lo que se afirma en el Protocolo 5
del Convenio de Lomé entre la CE y los países ACP por lo que
respecta a la industria del banano de los Estados miembros ACP. Según
afirma ese Protocolo, por lo que respecta al acceso y a las ventajas
en el marco del mercado europeo, ningún Estado ACP deberá ser
relegado a "una situación menos favorable que la de antes o la
actual", es decir, no se deberá colocarlo "en posición
económica peor". Este principio resulta especialmente pertinente
en caso de que a raíz de la mundialización algunas economías pasen
a ocupar, en comparación con otros países, una posición económica
desproporcionadamente peor que sus condiciones de partida. Las
economías del Caribe Oriental siempre tienen presente este objetivo
básico, y resultado posiblemente apetecible, de la integración
económica mundial. Esperamos no encontrarnos en peor situación
económica.
1.
Organización Mundial del Comercio
Las
economías se han guiado últimamente por el buen sentido económico
tradicional adoptando una actitud económica orientada hacia el
exterior. A lo largo de varios años las economías han reducido
paulatinamente sus aranceles exteriores a la vez que intentaban
penetrar en los mercados exteriores. Un intento ulterior de guiarse
por el buen sentido económico convencional, ha sido la incorporación
de todas las economías a la Organización Mundial del Comercio. Se
esperaba que el sistema comercial internacional basado en normas
reportaría más beneficios que daños a las economías del Caribe
Oriental y que se tendría presente la singular situación económica
en que se encuentran las economías.
Aunque
aún no han concluido los intentos de incorporar las economías al
sistema mundial, las esperanzas de las economías distan mucho de
haberse concretado, en vista del conflicto suscitado por el régimen
del banano en Europa y de los dictámenes desfavorables del Órgano de
Solución de Diferencias en contra del trato preferencial concedido a
los bananos de los países ACP en el mercado europeo, al igual que del
deterioro simultáneo de los acuerdos preferenciales relativos al
azúcar. Las economías se han visto en medio de un conflicto entre
dos potencias económicas centrado en cuestiones que tenían poco que
ver con los bananos o el azúcar. Las economías sufrieron y siguen
sufriendo daños colaterales derivados de ese conflicto. Esta
circunstancia inquietaba especialmente a las economías del Caribe
Oriental, pues se suma a las dificultades del ajuste económico y
complica el proceso de participación a escala mundial. Del mismo modo,
los intentos ulteriores de diversificar las economías del Caribe
Oriental mediante el desarrollo del sector de los servicios
financieros han topado con dificultades originadas en las economías
de mayor tamaño. Parece que el sistema de normas en el que las
economías del Caribe Oriental habían depositado esperanzas a efectos
de obtener algún tipo de asistencia se ha vuelto contra las
políticas que las economías han adoptado, basadas en el consenso
económico imperante relativo a la orientación hacia el exterior, la
participación a escala mundial y la diversificación económica. Al
respecto, puede que haga falta dar mayor preponderancia a la cuestión
de los servicios financieros en el marco del programa de la nueva
ronda de negociaciones comerciales multilaterales.
Habida
cuenta de lo limitado de sus recursos, a lo que se suma un volumen
mínimo de recursos humanos, cuesta a los países de la OECO
participar en las deliberaciones de la OMC de forma sistemática. Se
ha intentado establecer una presencia física en Ginebra, pero los
costos que entraña el mantenimiento de esa presencia han resultado
prohibitivos hasta la fecha. Comparando el costo del asentamiento en
Ginebra, al que se suma el costo derivado de la aplicación del
acuerdo, con los beneficios derivados de la participación en el
proceso, se ha vuelto a plantear el posible beneficio neto que
conlleva la participación en la OMC.
Existe
asimismo el problema permanente de la falta de capacidad, que
probablemente sea uno de los problemas institucionales estructurales
de mayor envergadura a los que hacen frente las economías del Caribe
Oriental. La participación de las economías en la OMC ha puesto de
manifiesto con mayor claridad la gravedad de las deficiencias de las
economías en materia de capacidad. En algunos casos no nos ha sido
posible establecer en cada país el punto de contacto prescrito. No
nos ha sido posible ocuparnos por entero de la cuestión de la
notificación. Ni siquiera hemos podido aprovechar al máximo algunas
ofertas que se nos hicieron, sobre todo en la esfera de la
capacitación, a causa de la falta de capacidad. Lo peor fue que
cuando se litigó la diferencia motivada por el régimen del banano en
Europa nos encontramos en situación desfavorable desde el punto de
vista jurídico por lo que se refiere a la representación. Hasta al
proceso de recopilación de datos destinados a la elaboración del
presente Examen de las Políticas Comerciales se vio obstaculizado en
muchos casos por la falta de capacidad. Los datos básicos que, según
se supone, la mayoría de las economías tiene fácilmente a su
disposición no resultaron de tan fácil acceso a las economías del
Caribe Oriental y hubo que llevar a cabo búsquedas fuera de lo común
para facilitar el presente Examen de las Políticas Comerciales. Es
imposible que las economías del Caribe Oriental participen
debidamente en las labores de la OMC sin asistencia de los países
desarrollados.
2.
Acuerdos regionales
(a)
OECO
En
calidad de agrupación regional, los miembros de la OECO han procurado
fomentar el libre comercio entre sus miembros. La situación actual es
que existen pocas restricciones comerciales dentro de la OECO y que se
toman medidas para promover la libre circulación de mano de obra y
capital dentro de la agrupación. Los obstáculos a la libre
circulación de mano de obra y capital son objeto de examen permanente
con miras a su eliminación. El objetivo de política general consiste
en crear un espacio económico único en las economías del Caribe
Oriental a fin de potenciar al máximo todas las posibles economías
de escala. El espacio económico único tiene previsto un sistema de
pagos más eficiente y efectivo, mayor movilidad de la mano de obra y
el capital y un mayor grado de coordinación y armonización de las
políticas, sobre todo en la esfera del comercio internacional.
Es
elemento decisivo de la agrupación de la OECO el hecho de que varias
actividades se lleven a cabo en función de acuerdos comunes. La idea
básica que subyace a esta cooperación funcional consiste en
implantar economías de escala por lo que respecta a la prestación de
algunos servicios a la población de la región. Es tan reducido el
tamaño de las economías que no podrán obtenerse muchas economías
de escala por lo que respecta a la prestación de diversos servicios.
El costo per cápita de prestar algunos servicios resulta
sencillamente prohibitivo, pero el carácter del servicio es en
algunos casos motivo de que las economías tengan que absorber las
pérdidas relacionadas con las deseconomías de escala y concertar
acuerdos separados relativos a la prestación de algunos servicios
fundamentales.
(b)
CARICOM
La
pertenencia de la OECO al movimiento de integración regional de la
CARICOM tiene por objeto el fomento de una vinculación económica
más sólida con el resto del Caribe. También está orientada a
intentar superar algunas de las dificultades derivadas del tamaño
reducido. Este objetivo conlleva un mercado ampliado para los
productos de las economías de la OECO y enfoques comunes en relación
con algunas actividades que podrían llevarse a cabo mejor a escala
regional que a escala nacional.
En
reconocimiento del tamaño reducido de las economías de la OECO, la
mayoría de los Estados de mayor tamaño pertenecientes al movimiento
de integración de la CARICOM ha otorgado trato especial y
diferenciado a estas economías. Pese a la imposición de algunas
restricciones comerciales en el ámbito del trato especial y
diferenciado concedido a los países de la OECO, las exportaciones
procedentes de otros países de la CARICOM y destinadas a países de
la OECO siguen registrando un crecimiento firme a lo largo de los
años. Se trata ciertamente de un caso patente de utilización del
trato especial y diferenciado de manera que las corrientes comerciales
entre los miembros de la agrupación regional no se vean
obstaculizadas indebidamente.
(c)
Otros acuerdos
Todos
los acuerdos comerciales bilaterales entre la CARICOM y otros países
del hemisferio han posibilitado el comercio no recíproco entre esos
países y las pequeñas economías de la OECO. Pese al hecho de
haberse concedido a la OECO la condición de no reciprocidad en el
marco de esos otros acuerdos comerciales, las economías no han
logrado hacer un uso plenamente efectivo de los acuerdos. El motivo
fundamental es que el tamaño reducido de las economías no brinda
posibilidades de producción a gran escala y que cuando existe alguna
posibilidad de producción distinta de la producción en pequeña
escala surge el problema de la extrema limitación de la respuesta de
la oferta. Una vez más consideramos el tamaño reducido factor
limitante que afecta a las economías de la OECO por lo que se refiere
a la participación efectiva en los acuerdos de ámbito hemisférico.
El problema se agudiza aún más a escala mundial.
C. LOS MIEMBROS DE LA OECO, LA OMC Y LA COOPERACIÓN TÉCNICA
Las
economías del Caribe Oriental procuran fomentar la capacidad en la
esfera de la política comercial. Con dicho fin, ya se ha establecido
un proyecto sobre política comercial (financiado por el Gobierno del
Canadá) cuyos objetivos se centran, entre otras cosas, en el
desarrollo y el mantenimiento de una estrategia comercial
internacional de la OECO y en el fortalecimiento de la capacidad de la
OECO para cumplir las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos
regionales e internacionales. También se procura racionalizar la
coordinación de las relaciones interinstitucionales en la esfera del
comercio internacional. Con dicho fin, algunas de las economías han
unificado su Ministerio de Asuntos Exteriores con su Ministerio de
Comercio Internacional. Actualmente se hacen mayores esfuerzos por
estructurar la relación entre los distintos organismos encargados de
las cuestiones relacionadas con el comercio, como por ejemplo el
Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Agricultura, el Departamento
de Aduanas y el Ministerio de Asuntos Jurídicos. En algunas
economías se han adoptado medidas para contar con un abogado
especializado en derecho mercantil que forme parte del Ministerio de
Comercio. Entretanto, sigue en curso el ejercicio de capacitación de
funcionarios del comercio, al que prestan asistencia diversas
organizaciones regionales e internacionales, comprendida la OMC.
También se efectúa una serie de reformas legislativas encaminadas a
garantizar la conformidad con las obligaciones contraídas en el marco
de la OMC.
En
vista de las dificultades que encuentran las economías del Caribe
Oriental, es crucial la necesidad de prestarles asistencia técnica y
financiera. Quienes participaron en la formulación del presente
Examen de las Políticas Comerciales no necesitan más información
para convencerse de dicha necesidad. Hace falta asistencia técnica y
financiera en las esferas generales de la formulación y la
aplicación de políticas económicas y, en particular, de la
formulación y aplicación de políticas comerciales. Las economías
del Caribe Oriental tienen necesidad de que se les preste asistencia
técnica y financiera en relación con la capacitación con miras a
transformar el entorno institucional de la elaboración, aplicación,
gestión y administración de políticas. Las esferas importantes a
las que se debe prestar atención comprenden las operaciones aduaneras,
la reunión y recopilación de estadísticas para facilitar la
adopción de decisiones sobre política, la redacción de textos
legislativos, las normas y las operaciones comerciales modernas
relacionadas con el sector privado. Nuestra experiencia ha demostrado
que deberían asignarse recursos como mínimo a medio plazo. Nuestra
experiencia colectiva ha dejado claro igualmente que a corto plazo es
imposible fomentar la capacidad, transformar las instituciones y
ajustar los agentes y los mercados económicos. No obstante, las
economías del Caribe Oriental están decididas a guiarse por esas
orientaciones de la política.
Las
economías del Caribe Oriental están también comprometidas en el
sistema multilateral de comercio. Como se señaló antes, las
economías se encuentran actualmente en proceso de plasmar una mayor
liberalización del comercio y cierto grado de reestructuración
económica. Estas tareas no son de fácil cumplimiento en el marco de
las expectativas en aumento y de la inquietud cada vez mayor que
suscita el carácter desigual de la mundialización. Las economías
necesitarán toda la asistencia que les pueda prestar este órgano
internacional. Además, sean cuales sean las normas comerciales
internacionales que se acuerden en adelante, habrá que hacer un mayor
esfuerzo por tener en cuenta las características especiales de estas
pequeñas economías insulares. De tenerse en cuenta debidamente estas
características, la supervivencia y el éxito de las economías del
Caribe Oriental en el entorno económico mundial resultarían menos
inciertos de lo que han sido anteriormente y de lo que son en la
actualidad. Debe incorporarse con firmeza el trato especial y
diferenciado a todos los regímenes de política que se propongan
garantizar que el Caribe Oriental participa en el proceso de
mundialización. La participación efectiva de las economías en la
economía mundial sólo puede resultarnos valiosa en el marco del
trato especial y diferenciado.
|

Nota:
Los
Miembros de la OMC en la OECO son: Antigua y Barbuda, Dominica,
Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las
Granadinas.
|