NEGOCIACIONES SOBRE LA AGRICULTURA

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La Presidenta informó a las delegaciones de las consultas que había mantenido con los Miembros para examinar la situación de las negociaciones y conocer sus opiniones sobre el camino a seguir.  En la reunión, que se celebró en formato “híbrido”, con intervenciones virtuales y presenciales de los delegados, también se examinaron siete comunicaciones de los Miembros sobre el avance de diversos aspectos de las negociaciones.

Informe de la Presidenta

En su primer informe a las delegaciones tras su nombramiento como nueva Presidenta de las negociaciones sobre la agricultura el 21 de julio, la Embajadora Abraham señaló que había celebrado 36 reuniones con Miembros y coordinadores de grupo desde principios de septiembre y que las consultas se habían centrado en tres cuestiones:

  • las enseñanzas extraídas del proceso de negociación antes de la pandemia y los posibles ajustes necesarios en el contexto actual;
  • las prioridades de los Miembros para las negociaciones; y
  • las opiniones de los Miembros sobre los plazos para las diferentes etapas de las consultas y las negociaciones.

La Presidenta dijo que era evidente para todos que lograr resultados en la esfera de la agricultura en la siguiente Conferencia Ministerial de la OMC (CM12) era indispensable para preservar la credibilidad de la organización en los años venideros, especialmente con respecto a su capacidad para abordar los desafíos planteados por la pandemia de COVID-19. También estaba claro que la CM12 no representaría el final del camino, sino que debía ser un hito para preparar la continuación de las negociaciones. Una dificultad evidente en el futuro inmediato es la incertidumbre que suscita la COVID-19, también con respecto a la fecha y el lugar en que se celebrará la CM12. Esa incertidumbre exige a los Miembros ser muy pragmáticos y ágiles, y adaptarse cuando sea necesario. La Presidenta declaró que su intención no era ralentizar el proceso ni acelerarlo, sino ir lo más rápido posible sin asumir riesgos excesivos. 

Señaló que las prioridades de los Miembros no habían variado: la ayuda interna sigue siendo la máxima prioridad para muchas delegaciones, más aún en el contexto de la crisis provocada por la COVID-19. El foco de atención se situaba en un resultado en la CM12 que pudiera allanar el camino para, posteriormente, continuar avanzando. Algunos Miembros reiteraron su interés en lograr avances en el pilar de acceso a los mercados, pero reconocieron que en la CM12 probablemente solo se podrían acordar determinados elementos de transparencia. Varios Miembros pidieron una atención renovada a la exención de las restricciones a la exportación de las compras del Programa Mundial de Alimentos y una mayor transparencia y claridad con respecto a las restricciones a la exportación en general, sobre la base de una evaluación de las medidas adoptadas tras el brote de COVID-19. Los Miembros también mencionaron como prioridades las flexibilidades relativas a la constitución de existencias públicas con fines de seguridad alimentaria, el mecanismo de salvaguardia especial (MSE) y el algodón.

En lo concerniente al camino a seguir, la Presidenta señaló que debía basarse en la amplia labor realizada bajo el liderazgo de su predecesor; al mismo tiempo, reconoció que varios Miembros también habían indicado que algunas de las posiciones de negociación y las prioridades podrían tener que actualizarse o reajustarse a la luz de las consecuencias de la crisis de la COVID-19. La labor futura debería basarse, cuando fuera necesario, en información actualizada y en trabajos técnicos y analíticos.

La Presidenta dijo que, en las semanas posteriores, unos facilitadores bajo su supervisión comenzarían un proceso específico, tema por tema, de carácter técnico, concebido para aclarar las cuestiones objeto de debate y sentar así las bases de las decisiones que se adoptarán en el futuro.  El proceso también examinaría las maneras de reducir las diferencias e identificar zonas de aterrizaje realistas siempre que fuera posible. Se llevaría a cabo una primera evaluación a finales de 2020 o principios de 2021. Para iniciar ese proceso, la Presidenta dijo que próximamente distribuiría una comunicación para invitar a los delegados interesados en ser nombrados facilitadores de la Presidencia a darse a conocer. Se celebrarán dos reuniones más del grupo de negociación en noviembre y diciembre de 2020, en las que los facilitadores informarán de sus actividades y los Miembros tendrán la oportunidad de presentar nuevas comunicaciones y aportaciones.

Más de una docena de Miembros de la OMC tomaron la palabra para formular observaciones, hablando en nombre propio o en nombre de grupos que compartían intereses comunes. Muchas de las intervenciones reflejaron las posiciones previamente adoptadas con respecto a las prioridades para las negociaciones y los resultados que podría ser factible lograr en la CM12. La Presidenta dijo que reflexionaría sobre las intervenciones de los Miembros al avanzar en los preparativos del futuro proceso.

Comunicaciones de los Miembros

Australia, en nombre del Grupo de Cairns de países exportadores de productos agropecuarios, presentó su comunicación sobre la protección de la seguridad alimentaria mundial a través de un comercio abierto. En la comunicación se insta a los Miembros de la OMC a velar por que toda medida de urgencia en el sector agropecuario adoptada en respuesta a la COVID-19 sea específica, proporcionada, transparente, temporal y compatible con las normas de la OMC y a actuar con contención al considerar la introducción de nuevas medidas; también se insta a todos los Miembros a ser transparentes acerca de cualquier medida agropecuaria relacionada con la COVID-19 y a presentar una notificación a la OMC lo antes posible cuando adopten medidas de esa índole. En la comunicación también se insta a los Miembros de la OMC a que se abstengan de imponer restricciones a la exportación a las compras de alimentos realizadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otros organismos humanitarios, y se hace hincapié en la importancia de la negociación para establecer un sistema de comercio agropecuario equitativo y orientado al mercado.

Una docena de Miembros manifestaron su apoyo a la propuesta, mientras que algunos Miembros en desarrollo advirtieron que se necesitaban flexibilidades para abordar las preocupaciones de los países en situación de inseguridad alimentaria. La petición de eximir las compras realizadas por el PMA de las restricciones a la exportación fue acogida con satisfacción por muchas delegaciones, y un Miembro expresó su preocupación por una posible “exención general”. La propuesta de Malí de invitar a representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el PMA para informar a los Miembros de las repercusiones de la pandemia contó con el respaldo de los participantes.

El Canadá presentó una propuesta conjunta del Canadá, Noruega y Suiza en la que se pide que en la CM12 se adopte una decisión sobre el aumento de la transparencia en la competencia de las exportaciones.  La propuesta insta a los Miembros que aún no lo hayan hecho a asegurarse de que el compromiso de eliminar las subvenciones a la exportación (acordado en la Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Nairobi en 2015) quede reflejado en sus Listas de compromisos consignados en el marco de la OMC en junio o diciembre de 2021 a más tardar, y pide a los Miembros que faciliten más información en sus respuestas al cuestionario anual sobre competencia de las exportaciones, complementada con datos de la Secretaría de la OMC. En la propuesta también se proporcionan recomendaciones sobre las maneras de incrementar el número de respuestas al cuestionario y hacer que las respuestas sean más completas, y se reafirma el compromiso de los Miembros de proseguir las negociaciones sobre esa cuestión.

Varios Miembros expresaron su apoyo a la propuesta, aunque un Miembro advirtió que era preciso reconocer las limitaciones que tenían los países en desarrollo y menos adelantados para cumplir nuevas obligaciones en materia de transparencia.

El Canadá también presentó una comunicación conjunta de Australia, el Brasil y el Canadá que tenía por objeto abordar los problemas que surgen con los aumentos inesperados en los aranceles aplicados por los Miembros, que generan incertidumbre para los exportadores y costos adicionales para los importadores. El objetivo es reunir un inventario de las prácticas adoptadas actualmente cuando se modifica un arancel aplicado, poner en común con los Miembros los problemas que pueden surgir cuando se modifica un arancel aplicado y proponer opciones para mejorar la previsibilidad en lo que respecta a los aranceles aplicados y la gestión de los envíos en camino.

Varios Miembros hicieron suyas las preocupaciones en torno a la transparencia expresadas en la comunicación conjunta y manifestaron su apoyo para elaborar un enfoque viable a la luz de las prácticas adoptadas actualmente por los Miembros, mientras que otros advirtieron que la iniciativa podría imponer una carga adicional en materia de cumplimiento a las administraciones de los países en desarrollo, ya desbordadas, y restringir el margen de actuación.

La Federación de Rusia presentó una comunicación sobre la base del resultado del debate en mesa redonda sobre el aumento de la transparencia con respecto a los aranceles aplicados que se celebró el pasado enero. Rusia dijo que las conclusiones de esa reunión fueron que una parte considerable de las modificaciones arancelarias entran en vigor en la fecha de publicación oficial, que la falta de previsibilidad de la política arancelaria puede impedir la integración efectiva de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas en las cadenas de valor mundiales, y que la disponibilidad de bases de datos y portales en línea es esencial para facilitar el acceso a la información comercial. Rusia declaró que continuará buscando medios de mejora de la transparencia con respecto a los aranceles aplicados para elaborar propuestas concretas con miras a la CM12.

El Japón presentó las conclusiones conjuntas de cinco Miembros (el Japón, Israel, Corea, Suiza y el Taipei Chino) en las que se examina el uso de medidas de restricción de las exportaciones en relación con la pandemia de COVID-19. El Japón dijo que las conclusiones se basan en la información facilitada por la Secretaría de la OMC, las notificaciones presentadas por los Miembros y las respuestas facilitadas en la reunión extraordinaria del Comité de Agricultura celebrada el 18 de junio de 2020. 

El Japón señaló que 16 Miembros han adoptado en total 21 medidas de restricción de las exportaciones desde marzo de 2020.  De las 21 medidas, 11 son prohibiciones de exportación, 5 son contingentes de exportación y 2 son prescripciones en materia de licencias. Tres de las medidas se adoptaron inicialmente como prohibiciones de exportación y se sustituyeron después por contingentes de exportación. La duración media de las medidas es de unos 130 días; la tercera parte de las medidas no se han retirado y la duración de algunas de ellas indica que permanecerán en vigor después del final de 2020. Además, solo se habían notificado al Comité de Agricultura 6 de las 21 medidas de restricción de las exportaciones, ninguna de ellas con antelación. El Japón también analizó las respuestas facilitadas por los Miembros en la reunión extraordinaria del Comité de Agricultura sobre la COVID-19 del 18 de junio a las preguntas identificadas relativas a la aplicación de las disciplinas vigentes. Sin disciplinas claras sobre restricciones a la exportación, el Japón creía que los precios comerciales de los alimentos subirían y tendrían efectos negativos en la seguridad alimentaria de los países importadores.

Más de una docena de Miembros tomaron la palabra. La mayoría de ellos expresaron su disposición a proseguir el debate y dijeron que el informe subrayaba la importancia de que los Miembros notificasen a la OMC todas las restricciones a la exportación y/o el efecto negativo de esas restricciones en el comercio mundial de productos agropecuarios. Una delegación dijo que los Miembros de la OMC debían velar por que los países vulnerables pudieran atender sus necesidades alimentarias nacionales.

Australia, hablando en nombre del Grupo de Cairns, presentó la nueva comunicación del grupo sobre un posible camino a seguir para abordar los niveles autorizados de ayuda interna causante de distorsión del comercio. Australia indicó que la comunicación era fruto de la creciente frustración por los escasos avances logrados con respecto a la ayuda interna desde 1995 y de las preocupaciones en relación con el aumento continuado de los niveles autorizados de ayuda causante de distorsión del comercio desde entonces. Según las estimaciones del Grupo de Cairns, los niveles autorizados solo en el marco del compartimento ámbar alcanzarán los 2 billones de dólares EE.UU. en 2030 si no se controlan.

El marco propuesto contiene cinco aspectos, entre ellos centrar la atención en los niveles autorizados, en lugar de en los niveles efectivos de la ayuda, para garantizar un margen de actuación suficiente; tener en cuenta toda la ayuda causante de distorsión del comercio con arreglo al artículo 6 del Acuerdo sobre la Agricultura sin prejuzgar la forma en que se abordan los diversos elementos; velar por que aquellos que tengan los niveles autorizados más elevados y una posible repercusión mayor en los mercados mundiales aporten las mayores contribuciones; y velar por que se tengan en cuenta las necesidades individuales de desarrollo de los Miembros.

Alrededor de 20 Miembros tomaron la palabra, con intervenciones que reflejaban en gran medida las posiciones que mantenían desde hacía tiempo sobre cuestiones como la necesidad de abordar la ayuda interna como prioridad en las negociaciones sobre la agricultura, los elementos de la ayuda interna que debían ser objeto de atención especial en las disciplinas o los compromisos de reducción futuros, y las contribuciones que debían aportar los Miembros, en especial con respecto a la etapa de desarrollo.

El Brasil presentó, a efectos de transparencia, un documento conceptual cuya finalidad es proponer un marco para el debate y la reflexión que oriente a los funcionarios del “Grupo de Ottawa” en la aplicación de tres medidas sobre agricultura acordadas en una reunión del Grupo celebrada en junio. El documento se centra en particular en las medidas que los Miembros de la OMC podrían adoptar para seguir mejorando el comercio agropecuario sobre la base de las enseñanzas extraídas de la COVID-19 para garantizar que las futuras crisis no socaven el comercio, la seguridad alimentaria ni la estabilidad de los mercados agropecuarios a largo plazo.

Varios miembros del Grupo de Ottawa tomaron la palabra para expresar su compromiso de seguir trabajando en las cuestiones planteadas en el documento.

Se puede consultar más información sobre la labor del Comité de Agricultura aquí

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