Lo que está ocurriendo en la OMC

NOTICIAS:  COMUNICADOS DE PRENSA 1996

PRESS/57
9 de octubre de 1996

“El Comecio y la inversión extranjera directa”
Nuevo Informe de la OMC

En vista de las vinculaciones económicas, institucionales y jurídicas cada vez mayores que existen entre el comercio y la inversión extranjera directa (IED), ¿conviene que los gobiernos Miembros de la OMC sigan recurriendo a acuerdos bilaterales en materia de IED, o deberán en cambio crear un marco multilateral que reconozca esos estrechos vínculos y tenga en cuenta los intereses de todos los Miembros de la OMC, desarrollados, en desarrollo y menos adelantados por igual?

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Para ayudar a la comunidad comercial a determinar la actitud que ha de asumir la OMC frente a la importancia creciente de la IED, la Secretaría de la OMC ha dado a conocer hoy (16 de octubre) un informe de 60 páginas titulado "El comercio y la inversión extrajera directa", que trata de las vinculaciones económicas, institucionales y jurídicas que existen entre la IED y el comercio mundial. En él se examina la interacción de comercio e IED, incluida la repercusión que ésta tiene en el comercio de los países de origen y los países receptores. Se pasa revista a los costos y beneficios atribuidos a la IED y se consideran las consecuencias de la competencia entre países receptores por obtener inversiones. También figura en el informe una exposición de las normas que rigen la inversión extranjera, así como un breve comentario sobre las actuales normas y disciplinas de la OMC relacionadas con la inversión. El informe concluye con un examen de las cuestiones fundamentales de política que tienen planteadas los Miembros de la OMC.

Se adjunta el texto completo del informe.

Nota a las redacciones:

Los coautores del informe -Richard Blackhurst, Director de la División de Estudios y Análisis Económicos, y Adrian Otten, Director de la División de Propiedad Intelectual e Inversiones- realizarán una sesión de información a la prensa el miércoles 16 de octubre a las 14.30 h en la Sala III del Palacio de las Naciones, Naciones Unidas, Ginebra. Están invitados a asistir los representantes de la televisión, la radio y la prensa escrita.

Capítulo IV el Comrecio y la inversión extranjera directa
I. Introducción

Hay muchas razones por las cuales la inversión extranjera directa (IED) se ha convertido en un tema muy debatido. Una de las razones es el aumento espectacular de los flujos mundiales anuales entre 1985 y 1995, que pasaron de unos 60.000 millones de dólares EE.UU. a una cifra estimada en 315.000 millones (gráfico 1), y el consiguiente aumento de su importancia relativa como fuente de capitales de inversión en varios países.See footnote 1 El monto acumulado de las inversiones extranjeras directas, en cambio, ha ido creciendo, y las estimaciones apuntan a que las ventas de las filiales extranjeras de las sociedades transnacionales (STN) superan el valor del comercio mundial de mercancías y servicios (que fue de 6,1 billones de dólares EE.UU. en 1995), que el comercio intraempresarial de las STN representa aproximadamente la tercera parte del comercio mundial y que las exportaciones de las STN a sociedades que no son filiales suyas representan otra tercera parte del comercio mundial, correspondiendo el tercio restante al comercio entre empresas nacionales (distintas de las STN).See footnote 2

El vivo interés por la IED también forma parte de un interés más amplio por las fuerzas que impulsan la actual integración de la economía mundial, o lo que todos llaman familiarmente la "mundialización". Entre las pruebas más tangibles de esta mundialización se han citado el aumento más o menos firme de la relación comercio/PIB mundiales y la mayor importancia de las instalaciones de producción y distribución de propiedad extranjera en la mayor parte de los países.See footnote 3


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Las inversiones extranjeras directas también se consideran una manera de incrementar la eficiencia en el empleo de los escasos recursos mundiales. Un ejemplo reciente y específico es la función atribuida a la IED en los esfuerzos destinados a estimular el crecimiento económico en muchos de los países más pobres del mundo. Ello se debe en parte a la esperada continua aminoración del papel de la ayuda al desarrollo (de la que tradicionalmente estos países han dependido mucho), y la consiguiente búsqueda de otras fuentes alternativas de capital extranjero. Más importante aún es que la IED, de la que sólo una ínfima cantidad llega a los países más pobres, puede constituir una fuente no sólo de unos capitales que tanta falta hacen, sino también de nueva tecnología y de bienes inmateriales como los conocimientos en materia de organización y gestión, así como de redes de comercialización. La inversión extranjera directa pueden también estimular la competencia, la innovación, el ahorro y la formación de capital, y por consiguiente, la creación de empleo y el crecimiento económico.See footnote 4 Además de reformas a fondo de las políticas y prácticas nacionales en los países más pobres, esto es precisamente lo que se necesita para conseguir que cambien de signo unas perspectivas que de otro modo serían pesimistas.

A nivel institucional, la creciente importancia de la IED, junto con la ausencia de unas normas multilaterales vinculantes aplicables a las políticas nacionales en materia de inversiones extranjeras directas, ha creado lo que muchos consideran un obstáculo que podría aminorar el ritmo de una mayor integración de la economía mundial. El reconocimiento de la necesidad de elaborar unas normas multilaterales sobre la inversión extranjera no es nuevo -en efecto, la Carta de La Habana por la que se creaba la Organización Internacional de Comercio que nunca llegó a ver la luz (origen del GATT y “antecesora espiritual” de la OMC) contenía disposiciones relativas a la inversión extranjera- pero hasta la fecha no han dado frutos los intentos de llegar a un amplio acuerdo multilateral que establezca unas normas vinculantes.

Ha renovado el interés por la IED en los círculos comerciales la idea de que el comercio y la inversión extranjera directa son simplemente dos formas -a veces alternativas pero cada vez más complementarias- de atender los mercados extranjeros, y de que ya están vinculadas entre sí de diversas maneras. Los 27 países de la OCDE (más la Comisión de la CE) están negociando un acuerdo sobre la inversión extranjera, que se prevé quedará finalizado a tiempo para la Reunión Ministerial de la OCDE en 1997. A nivel multilateral, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios de la OMC, al incluir normas relativas a la "presencia comercial", reconoce que las inversiones extranjeras directas son un requisito previo para la exportación de muchos servicios (no existen normas correspondientes sobre la presencia comercial en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, que regula el comercio de mercancías).

Es importante añadir que no todo el mundo muestra el mismo entusiasmo ante esta evolución. Las críticas se refieren a los posibles efectos negativos de la IED. En los países “de origen” (de donde salen los flujos de capital), se afirma que las inversiones extranjeras directas exportan empleo y hacen bajar los salarios. En los países “receptores” (que reciben esas inversiones), existen dudas acerca de las repercusiones a mediano plazo en la balanza de pagos, la posible monopolización del mercado interno, y, de manera más general, los efectos de la IED en la capacidad del gobierno para administrar la economía. Las críticas se refieren también a las consecuencias que pueda tener la creación de un acuerdo multilateral que establezca principios comunes para la elaboración de normas nacionales sobre la IED y obligue a cada signatario a consolidar sus normas en el marco del acuerdo. La obligación de consolidar las políticas nacionales sobre la IED en el marco de un acuerdo multilateral sería considerada, según las críticas, una manera aún más eficaz de privar a un país de su derecho a controlar las entradas de IED.

Más abajo se exponen respuestas a estas inquietudes, junto con una relación cuidadosamente documentada de los numerosos beneficios que la IED reporta a los países receptores y que deben tomarse en consideración a la hora de definir la actitud general de un país frente a las entradas de IED.

El tema central del presente informe

Existe ya una bibliografía académica bastante completa sobre el tema general de la economía de las inversiones extranjeras directas.See footnote 5 Además, en la edición anual de la UNCTAD del World Investment Report se analizan una serie de aspectos de las inversiones extranjeras directas, y tanto el FMI como la UNCTAD y la OCDE publican estadísticas detalladas sobre estas inversiones. En conjunto, estos datos ofrecen una introducción muy completa, tanto conceptual como empírica, a muchas cuestiones relacionadas con la IED.

En el marco de la OMC, el aspecto más interesante y pertinente de la inversión extranjera directa son sus vínculos -económicos, institucionales, jurídicos- con el comercio mundial. Teniendo esto en cuenta, se decidió centrar el presente informe en los vínculos entre la IED y el comercio, en lugar de la IED per se. El objetivo es tratar de colmar una pequeña laguna en la bibliografía y ayudar a los círculos comerciales a evaluar las diversas propuestas acerca de cómo la OMC debe abordar la creciente importancia de la IED.

Esta sección introductoria va seguida de un examen, en la Parte II, de la relación entre el comercio y la IED, incluido el impacto de esta inversión en el comercio de los países de origen y el de los países receptores. En la Parte III se pasa revista a los costos y beneficios atribuidos a la IED, y se consideran las consecuencias de la competencia entre los países de origen por atraer inversiones extranjeras directas. Las normas (distintas de las de la OMC) que rigen las inversiones extranjeras se examinan en la Parte IV, y en la Parte V se comentan brevemente las normas y disciplinas existentes en la OMC acerca de esas inversiones. La Parte VI concluye el informe con una reseña de los vínculos económicos, institucionales y jurídicos entre la IED y el comercio y sus consecuencias en lo que respecta a las opciones que se presentan a los Miembros de la OMC.

Sin embargo, antes de abordar el cuerpo del informe, sería útil examinar brevemente una serie de estadísticas básicas sobre la IED a fin de situar en el contexto que le corresponde el análisis que se hace después (véase el recuadro 1 sobre la definición y medición de la inversión extranjera directa).

Recuadro 1
Definición y medición de la inversión extranjera directa

Se habla de inversión extranjera directa (IED) cuando un inversor radicado en un país (el país de origen) adquiere un activo en otro país (el país receptor) con la intención de administrar ese activo. El elemento de administración es lo que diferencia la IED de una inversión de cartera en acciones, obligaciones y demás instrumentos financieros extranjeros. En la mayor parte de los casos el inversor y el activo que éste administra en el extranjero son sociedades mercantiles. En este caso, el inversor suele conocerse con el nombre de "sociedad matriz" y el activo con el de “filial” o “empresa afiliada”.

Existen tres categorías principales de inversiones extranjeras directas:

-    Las acciones y otras participaciones de capital son el valor de las inversiones de una sociedad transnacional (STN) en acciones de una empresa en un país extranjero. Normalmente, se considera que el umbral que da el control sobre el activo adquirido es una participación de capital del 10 por ciento o más de las acciones ordinarias o del total de los votos en el caso de una sociedad anónima (o su equivalente en el caso de una empresa no constituida en sociedad). Esta categoría incluye las fusiones y adquisiciones y las inversiones totalmente nuevas (la creación de nuevas instalaciones). Las fusiones y las adquisiciones son una importante fuente de IED para los países desarrollados, aunque su importancia relativa varía considerablemente.

-    Las utilidades reinvertidas constituyen la participación de la STN en las utilidades de la filial o afiliada que no se distribuyen como dividendos ni se remiten a la STN. Se supone que estas utilidades retenidas son reinvertidas en la propia filial. Este rubro puede representar hasta el 60 por ciento de las salidas de IED en países como los Estados Unidos y el Reino Unido.

-    Por otro capital se entiende los préstamos de fondos a corto y largo plazo entre la STN y la filial.

Las estadísticas disponibles sobre la IED, que distan mucho de ser ideales, provienen principalmente de tres fuentes. En primer lugar, están las estadísticas de los archivos de los ministerios y organismos que administran las leyes y reglamentos del país sobre las inversiones extranjeras directas. Las solicitudes de autorización y el cumplimiento de los requisitos de notificación permiten a esos organismos registrar datos sobre los flujos de IED. Por lo general no se suelen registrar los beneficios reinvertidos, los préstamos internos del grupo transnacional y las liquidaciones de inversiones, y no todas las inversiones notificadas son realizadas en su totalidad en el período abarcado por la notificación. En segundo lugar, están los datos sobre las inversiones extranjeras directas tomados de estudios -hechos o no por el gobierno- en que se evalúan los datos sobre la financiación y la explotación de las sociedades. Si bien estos datos proporcionan información sobre las ventas (internas y externas), los beneficios, el empleo y la parte de la producción nacional correspondiente al valor añadido de las filiales extranjeras, a menudo no pueden compararse entre los distintos países debido a diferencias en las definiciones y la cobertura. En tercer lugar, están los datos procedentes de las estadísticas de la balanza de pagos, para las que se han establecido unas directrices acordadas internacionalmente que están recogidas en la quinta edición del Manual de Balanza de Pagos del FMI. Las tres categorías de inversiones extranjeras directas antes descritas están tomadas de esas directrices.

Muchos países -incluidos algunos países del G.7- no han cumplido todavía plenamente las directrices del FMI (en particular, no siempre se contabilizan las utilidades reinvertidas y las transacciones entre empresas afiliadas), lo que dificulta la comparación de los datos sobre inversiones extranjeras directas entre los distintos países. Además, un gran número de países en desarrollo no proporcionan datos sobre esas inversiones. La edición de 1995 del World Investment Report de la UNCTAD tuvo que basarse en las estadísticas de los miembros de la OCDE para poder hacer una estimación de los flujos de inversiones extranjeras directas correspondientes a unos 55 países. Pese a las recientes mejoras, será necesario desplegar más esfuerzos a nivel nacional antes de poder disponer a nivel mundial de datos sobre las inversiones extranjeras directas que sean comparables y razonablemente completos.

Tendencias recientes de la inversión extranjera directa

El gráfico 1 que figura más arriba abarca un poco más de dos décadas. A finales del decenio de 1970 las salidas anuales de IED desde los países de la OCDE hacia todos los destinos (incluso entre ellos) se había duplicado, pasando de unos 25.000 millones de dólares EE.UU. a casi 60.000 millones (actualmente, los países de la OCDE han recibido aproximadamente el 73 por ciento y originado aproximadamente el 92 por ciento de inversiones extranjeras directas). No obstante, estas son cifras nominales, y si se tiene en cuenta que los países de la OCDE vivieron dos períodos con una inflación de dos cifras en el decenio de 1970, es evidente que en valor real, una vez deducida la inflación, hubo un aumento mínimo o nulo de las salidas anuales. Después de descender pronunciadamente a principios del decenio de 1980, estas salidas empezaron de nuevo a aumentar. Entre 1986 y 1989, en cambio, los flujos anuales de inversiones extranjeras directas se incrementaron a un ritmo fenomenal, multiplicándose por cuatro en cuatro años. En la segunda mitad de este cuatrienio de rebosante actividad inversora, el total mundial experimentó un nuevo impulso, aunque menor, con la triplicación (a partir de cifras muy bajas) de las salidas de IED de las economías no pertenecientes a la OCDE, en particular de Hong Kong. Concretamente, la parte porcentual de los países no miembros de la OCDE en las salidas mundiales de IED pasó del 5 por ciento en 1983-1987 al 15 por ciento en 1994.See footnote 6

En los países de la OCDE, este período de fuerte crecimiento de la IED fue seguido de cinco años (1990-1994) de estancamiento o descenso de las salidas anuales, lo que seguramente se debió en parte a la disminución generalizada de la actividad económica. Luego, en 1995, hubo una espectacular inversión de la tendencia, y se ha calculado que las salidas de IED de la zona de la OCDE aumentaron un 40 por ciento.See footnote 7

Una pregunta que se formula con frecuencia es si las inversiones extranjeras directas crecen más rápidamente que el comercio mundial. La respuesta depende del período que se tome. Entre 1986 y 1989, y posteriormente en 1995, las salidas de IED aumentaron con mucha más rapidez que el comercio mundial. Al contrario, entre 1973 y 1984 y 1990 y 1994 el crecimiento de la IED se mantuvo por debajo del crecimiento del comercio mundial.See footnote 8 Durante todo el período comprendido entre 1973 y 1995 el valor estimado de los flujos anuales de IED se multiplicó por más de 12 (de 25.000 millones de dólares EE.UU. a 315.000 millones), mientras que el valor de las exportaciones de mercancías se multiplicó por 8,5 (de 575.000 millones de dólares EE.UU. a 4,9 billones).

Si se comparan los flujos de inversiones extranjeras directas y los flujos de inversiones de cartera internacionales en el período 1988-1994 se comprueba que los flujos anuales medios de estos dos tipos de inversiones internacionales eran más o menos idénticos en 1988-1990, período después del cual las inversiones de cartera registraron tres años de rápido crecimiento alcanzando un monto (630.000 millones de dólares EE.UU. en 1993) equivalente a más del doble del de las inversiones extranjeras directas.See footnote 9 En 1994 el pronunciado descenso del crecimiento de las inversiones de cartera redujo en parte esta diferencia (todavía no se disponen de los datos de 1995 relativos a las inversiones de cartera). Una tercera categoría de flujos financieros, de particular importancia para muchos países en desarrollo, es el financiamiento oficial del desarrollo.See footnote 10 En 1994, cuando el flujo de inversiones internacionales de cartera equivalía a aproximadamente 350.000 millones de dólares EE.UU. y los flujos de inversiones directas a 230.000 millones de dólares EE.UU. (en ambos casos hacia todos los destinos), los países de la OCDE proporcionaron unos 60.000 millones de dólares EE.UU. en concepto de financiamiento oficial del desarrollo, de los cuales unos 50.000 millones fueron a los países en desarrollo y el resto a las economías en transición.

Se estima que en 1995 las entradas de IED en los países no pertenecientes a la OCDE totalizaron 112.000 millones de dólares EE.UU. De éstos, 65.000 millones aproximadamente fueron a Asia y otros 27.000 millones a América Latina (incluido México). Los restantes 20.000 millones se dividieron en partes prácticamente iguales entre los países en transición de Europa por un lado y África y el Oriente Medio por otro.

La parte de las entradas mundiales de IED correspondiente a los países no miembros de la OCDE, que disminuyó en el decenio de 1980, aumentó del 20 a alrededor del 35 por ciento entre 1990 y 1995.See footnote 11 China, como país receptor, se llevó una buena parte del aumento, pero otros países en desarrollo, en particular de Asia y América Latina, también se beneficiaron de un pronunciado aumento de las entradas de inversiones extranjeras directas. Al mismo tiempo, los flujos de IED hacia los países no miembros de la OCDE se concentraron en un pequeño número de países. En 1995 China recibió aproximadamente la tercera parte de todas las inversiones extranjeras directas que entraron en los países no miembros de la OCDE (38.000 millones de dólares EE.UU. de un total de 112.000 millones), y nueve países recibieron otro 35 por ciento.See footnote 12 El 31 por ciento restante, o 36.000 millones de dólares EE.UU., se repartieron (no en partes iguales) entre aproximadamente los demás 135 países en desarrollo y en transición. Los países menos adelantados atrajeron entre 1990 y 1995 un promedio de 1.100 millones de dólares de entradas de IED, que representaron alrededor del 0,5 por ciento de las corrientes mundiales de IED.See footnote 13

Pasando a las entradas acumulativas, en el cuadro 1 figuran las cifras correspondientes a las entradas acumulativas totales de los principales países receptores en el período 1985-95. De los 20 países incluidos en el cuadro, siete son países en desarrollo. China se sitúa en cuarto lugar, figurando también en la lista México, Singapur, Malasia, Argentina, Brasil y Hong Kong.See footnote 14 El cuadro 1 también pone de relieve el hecho de que los principales países receptores de inversiones extranjeras directas también son en su mayoría principales países de origen de estas inversiones (estos últimos figuran en negrita). Las primeras nueve economías receptoras, junto con siete de los restantes 11 países receptores, figuran en la lista de los 20 principales países de origen.

Cuadro 1
Principales países receptores de inversiones extranjeras directas según las entradas acumulativas, 1985-1995

Puesto País Inversiones extranjeras directas

(En miles de millones de dólares EE.UU.)

Inversiones extranjeras directas per cápita

(En dólares EE.UU.)

1 Estados Unidos 477 ,5 1.820 (13 )*
2 Reino Unido 199 ,6 3.410 (7 )
3 Francia 138 ,0 2.380 (10 )
4 China 130 ,2 110 (20 )
5 España 90 ,9 2.320 (11 )
6 Bélgica-Luxemburgo 72 ,4 6.900 (2 )
7 Países Bajos 68 ,1 4.410 (3 )
8 Australia 62 ,6 3.470 (6 )
9 Canadá 60 ,9 2.060 (12 )
10 México 44 ,1 470 (17 )
11 Singapur 40 ,8 13.650 (1 )
12 Suecia 37 ,7 4.270 (4 )
13 Italia 36 ,3 630 (16 )
14 Malasia 30 ,7 1.520 (14 )
15 Alemania 25 ,9 320 (18 )
16 Suiza 25 ,2 3.580 (5 )
17 Argentina 23 ,5 680 (15 )
18 Brasil 20 ,3 130 (19 )
19 Hong Kong 17 ,9 2.890 (9 )
20 Dinamarca 15 ,7 3.000 (8 )

*    Las cifras entre paréntesis indican el puesto de los principales países receptores según las entradas per cápita.

Nota:    Los países que figuran en negrita también se encuentran entre los 20 principales países de origen de las inversiones extranjeras directas (cabe señalar que la definición de la inversión extranjera directa varía considerablemente según los países). Se excluyen las Bermudas, cuyas entradas acumulativas de IED, principalmente en el sector financiero, alcanzaron la cifra de 21.500 millones de dólares.

Fuentes:    Base de datos de la UNCTAD sobre IED para las 20 primeras economías receptoras, y Naciones Unidas (1996) para las cifras relativas a la población empleadas para calcular las cifras per cápita.

En el cuadro 1 se dan también las cifras de las entradas acumulativas per cápita (cabe señalar que no hay razón para pensar que se trata de los primeros 20 países sobre una base per capita). En muchos casos, el orden es muy diferente del correspondiente a las entradas totales. El cambio más notable es el de China, que pasa del cuarto lugar en términos de las entradas totales al vigésimo lugar por las entradas per cápita. Los mayores descensos después del de China son el de los Estados Unidos (del primero al decimotercer lugar) y Francia (del tercero al décimo lugar). Como contrapartida, evidentemente, algunos países -en particular las pequeñas economías- se sitúan en puestos más altos si se toman las cifras per cápita. Dinamarca, Suiza, Hong Kong y Singapur ganan 10 puestos, o más, cada uno.

La mitad superior del gráfico 2 indica dónde han colocado sus inversiones extranjeras directas las STN de los seis principales países de origen (los seis países se han escogido en función de los datos de que se dispuso; juntos totalizaron aproximadamente las dos terceras partes de las salidas totales de inversiones extranjeras directas durante la pasada década).See footnote 15 Tanto en 1984 como en 1994 el principal destino fueron otros países de la OCDE. Incluso el Japón, que fue de los seis países el que tenía menos inversiones directas en otros países de la OCDE en 1984, vio aumentar en más de un tercio entre 1984 y 1994 la proporción de sus inversiones extranjeras directas totales radicada en la zona de la OCDE. De los tres países europeos que figuran en el gráfico, solamente el Reino Unido tenía algo más que una parte insignificante del monto acumulado de sus inversiones extranjeras directas radicada en países de Asia no miembros de la OCDE en ambos años.

Se observan mayores diferencias entre los seis países si se analiza la distribución sectorial del monto acumulado de sus inversiones extranjeras directas en otros países, tal como se indica en la mitad inferior del gráfico 2. La parte de la IED en los sectores de la agricultura y la minería (principalmente combustibles) alcanzó su máximo en el Reino Unido y su mínimo en Alemania. El Reino Unido es el único de los seis países del gráfico que vio aumentar entre 1984 y 1994 la proporción de sus inversiones extranjeras directas en el sector manufacturero, y Francia es el único país que vio aumentar la parte de su IED en la agricultura y la minería entre ambos años. Por otro lado, los seis países incrementaron la parte porcentual de su IED en el sector de los servicios entre 1984 y 1994, correspondiendo los mayores incrementos a Alemania y los Estados Unidos.See footnote 16 En 1994 la proporción de IED en el sector de los servicios superó la correspondiente al sector manufacturero en estos países, con la excepción del Reino Unido y Alemania, donde ambos sectores registraron la misma proporción (para el Japón la parte correspondiente a los servicios fue más de dos veces superior a la del sector manufacturero).


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Sólo en el caso de los Estados Unidos se dispone de estadísticas relativamente detalladas sobre los flujos de IED en 1995, de las cuales se resumen los principales elementos en el recuadro 2. En lo que respecta al hecho de que una parte considerable de las salidas de IED de los Estados Unidos siguen dirigiéndose a países de "salarios más altos", se observa que las salidas de IED del Japón siguen una tendencia bastante similar. Según un reciente estudio del Banco Mundial, basado en una encuesta realizada por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria del Japón, las STN japonesas que invierten en Asia conceden más importancia a la disponibilidad de mano de obra calificada, a la imposición de restricciones mínimas a la actividad empresarial y a la existencia de un gran mercado interior que a los bajos salarios.See footnote 17

Recuadro 2
Tendencias de las inversiones extranjeras directas realizadas por las sociedades transnacionales estadounidenses en 1995

Se dispone de estadísticas relativamente detalladas sobre las salidas de inversiones extranjeras directas realizadas por las sociedades transnacionales de los Estados Unidos en 1995. Los aspectos más sobresalientes de esas estadísticas son éstos:
-    Rápido crecimiento de las inversiones extranjeras directas. Las salidas de inversiones extranjeras directas realizadas por sociedades transnacionales estadounidenses se incrementaron en más de un 110 por ciento en 1995 y alcanzaron un total de 97.000 millones de dólares EE.UU., frente a 46.000 millones en 1994.
-    Utilidades reinvertidas y fusiones y adquisiciones. El nivel récord alcanzado por las inversiones extranjeras directas estadounidenses en 1995 se debió en gran parte a la reinversión de utilidades y la adquisición de nuevas empresas efectuadas por las sociedades transnacionales estadounidenses. Las utilidades reinvertidas totalizaron 58.900 millones de dólares EE.UU. en 1995, frente a 34.700 millones en 1994. Además, las salidas de inversiones para adquisición de participaciones de capital pasaron de 11.700 millones de dólares EE.UU. a 41.600 millones, con un incremento del 255 por ciento con respecto a 1994 debido a la oleada de fusiones y adquisiciones realizadas por sociedades estadounidenses, en particular en Europa Occidental. Las más activas en estas operaciones de fusiones y adquisiciones fueron las compañías farmacéuticas y las empresas eléctricas.
-    Orientación hacia Europa. Europa continúa conservando su atractivo para las sociedades transnacionales estadounidenses: en 1995 absorbió 50.200 millones de dólares EE.UU. o el 53 por ciento del total de las inversiones extranjeras directas de los Estados Unidos. El flujo de las inversiones de las transnacionales estadounidenses hacia Europa se triplicó con respecto a 1994.
-    Las inversiones extranjeras directas realizadas por los Estados Unidos en Asia y América Latina también aumentaron rápidamente en 1995. Las salidas de inversiones extranjeras directas estadounidenses hacia Asia se incrementaron un 66 por ciento con respecto a 1994. En el caso de las inversiones hechas en América Latina el aumento fue del 35 por ciento.
-    Hacia países de salarios más altos. Aunque el acceso a salarios bajos y materias primas baratas sigue siendo un factor importante, el rápido crecimiento de las inversiones extranjeras directas de transnacionales estadounidenses en Europa hace pensar que el costo más bajo de estos factores de producción no es el factor que más ha influido en el grueso de las inversiones extranjeras directas de los Estados Unidos.

-    Función destacada del sector manufacturero. En general, las industrias manufactureras recibieron más de la mitad de las salidas de inversiones extranjeras directas estadounidenses en 1995. De nuevo, Europa fue el principal destino de las inversiones directas de los Estados Unidos en el sector manufacturero, si bien las salidas hacia América del Sur y Asia también se incrementaron considerablemente en 1995. Entre las industrias manufactureras, los productos químicos fueron el principal destino de las salidas de inversiones extranjeras directas estadounidenses (el 42 por ciento del total de esas inversiones en el sector manufacturero), seguidos por las máquinas (12 por ciento), otros productos manufacturados (12 por ciento), el equipo de transporte (8 por ciento), los alimentos elaborados (6 por ciento) y los metales (5 por ciento).

Fuente:    Deloitte & Touche Consulting Group (1996).

II.    El Comercio y la inversión extranjera directa

La mayor parte de los trabajos empíricos sobre la relación entre la IED y el comercio no han tratado de establecer un vínculo causal entre ambos, es decir, determinar, por ejemplo, si las entradas de inversiones extranjeras directas hacen que las exportaciones sean mayores de lo normal o si, en cambio, el aumento de las exportaciones atrae mayores cantidades de esas inversiones. Estos trabajos se han centrado más bien en el objetivo más modesto de tratar de determinar si un aumento de una de estas dos variables se acompaña automáticamente de un aumento o disminución de la otra -en otras palabras, si existe una correlación entre ambas. Por lo general se suele decir que se trata de comprobar si el comercio y la IED son sustituibles entre sí (tienen una correlación negativa) o son complementarios (tienen una correlación positiva).

Cuando se examina la relación entre ambas variables, la cuestión de si la IED y el comercio son sustituibles entre sí o son complementarios tiene una importancia secundaria. Una relación de sustitución puede crear un vínculo tan fuerte como la relación de complementariedad. Y si existe un vínculo entre ambos, esto significa que las políticas comerciales pueden afectar a los flujos de IED y las políticas relativas a estas inversiones a los flujos comerciales, y que por lo tanto convendría que ambas políticas se trataran conjuntamente.

En esta sección se hace una exposición general de los resultados de los estudios de la relación entre la IED y el comercio, empezando con una breve reseña de las tesis que se sustentan hoy día acerca de cuáles son los factores que impulsan a una empresa a hacer una inversión directa en el extranjero. Como se irá viendo, el conocimiento de los factores que empujan a las empresas a efectuar inversiones extranjeras directas es importante para comprender la relación entre la IED y el comercio. La última parte de esta sección está dedicada a exponer las pruebas empíricas de la relación entre la IED y el comercio, primero desde el punto de vista del país de origen y luego desde el punto de vista del país receptor.

1.    Por qué las empresas realizan inversiones extranjeras directas

¿Por qué las empresas despliegan el esfuerzo necesario para invertir en el extranjero, en lugar de permanecer en su país y producir para la exportación o ceder su tecnología a empresas extranjeras? Los investigadores han estado estudiando esta cuestión durante casi 40 años. Hay ahora cierto grado de consenso para decir que, por lo general, una sociedad transnacional es el resultado de la interacción de tres circunstancias.See footnote 18 En primer lugar, la empresa tiene activos que pueden ser explotados de manera rentable en una escala relativamente grande, activos que incluyen la propiedad intelectual (como la tecnología y las marcas), los conocimientos en materia de organización y gestión y las redes de comercialización. En segundo lugar, resulta más rentable que la producción para la que se empleen estos activos tenga lugar en países diferentes en lugar de producir en el país de origen y exportar desde él exclusivamente . En tercer lugar, los beneficios potenciales de “internalizar” la explotación de los activos son mayores que los que se obtendrían si se cedieran éstos a empresas extranjeras y además son suficientes como para que le valga la pena a la empresa incurrir en los costos suplementarios que supone administrar una organización grande y geográficamente dispersa.

Los activos de las sociedades transnacionales

Se observa a menudo que los activos de las STN incluyen muchos que son “intangibles” y que consisten principalmente en propiedad intelectual, compuesta de la tecnología, las marcas y el derecho de autor, y el “capital humano” (mano de obra calificada) necesario para utilizar estos activos. Mucha de la literatura relativa a las STN insiste en la tecnología como agente impulsor de la internacionalización de las operaciones de estas sociedades. La tecnología puede referirse a productos (la empresa puede producir un tipo de producto que, por la tecnología que incorpora, goza de las preferencias de los consumidores frente a otras variantes del mismo producto producidas por empresas competidoras) o a procesos (la empresa puede estar en condiciones de producir productos normalizados a un costo menor que el de las empresas competidoras). Al mismo tiempo, sin embargo, la ventaja competitiva de que goza una empresa por tener cierta tecnología tiende a quedar obsoleta con el paso del tiempo. Por lo tanto, la ventaja real que tienen algunas empresas puede no radicar en poseer una tecnología determinada, sino más bien en la capacidad de innovar constantemente esa tecnología.

Por muy determinante que sea la tecnología para impulsar la internacionalización de las empresas, no es el único activo intangible que éstas puedan tratar de explotar a nivel mundial. Las patentes y el derecho de autor pueden ofrecer una ventaja comparativa evidente a la empresa titular. En algunas industrias, los activos son marcas por las que los consumidores del mundo entero están dispuestos a pagar un suplemento (por ejemplo, las bebidas de cola). Evidentemente, las empresas que poseen esos activos pueden ceder los derechos de producción para un determinado país en lugar de decidirse a invertir en montar una planta de producción en el extranjero.

¿Por qué producir en más de un país?

El hecho de que una empresa posea activos que puedan ser explotados en gran escala y hacerla competitiva en el mercado internacional no explica por sí solo el carácter internacional de las STN. Después de todo, la gestión de un activo situado en un país extranjero acarrea costos adicionales, como los que entrañan la obtención de información acerca de las leyes y reglamentos del país receptor, la gestión de las relaciones laborales en ese país, el aumento de los viajes de directivos de la STN y la necesidad de llevar a cabo y controlar operaciones en idiomas y culturas diferentes. ¿Por qué no producir en un solo lugar y abastecer los mercados extranjeros con exportaciones?

En el caso de muchas ramas de servicios la respuesta es muy simple. Para poder ser competitivo en los mercados extranjeros, el proveedor de servicios ha de tener una presencia física en esos mercados. En realidad, lo cierto es que la mayor parte del comercio transfronterizo de servicios ha sido impulsado por las inversiones extranjeras directas. Mientras que en el caso de los productos manufacturados esas inversiones suelen ser un corolario del comercio, en el sector de los servicios sucede lo contrario. Esto se reconoció explícitamente durante la Ronda Uruguay cuando los participantes acordaron incluir normas sobre la “presencia comercial” en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios.

Las actividades transnacionales también pueden resultar muy convenientes para las industrias que producen bienes por varios motivos, muchos de los cuales se pueden agrupar en dos grandes categorías. En la primera entran los motivos que llevan a preferir la IED vertical, modalidad ésta que se produce cuando una empresa localiza diferentes etapas de la producción en países distintos.See footnote 19 Normalmente se considera que este tipo de inversión obedece a diferencias entre los países en lo que se refiere a los costos de los factores de producción. Un ejemplo evidente es la STN que opera en una industria extractiva que explota recursos naturales que están concentrados en ciertos países. Otro ejemplo es el de la empresa que localiza determinada fase intensiva en trabajo de su cadena de producción en un país de costos salariales bajos y, al mismo tiempo, ubica las fases de la producción que requieren cantidades considerables de “capital humano” en otro país que tiene una oferta relativamente abundante de trabajadores altamente calificados. En otras palabras, las empresas de esta categoría, en un intento de reducir al mínimo sus costos de producción, establecen plantas de producción en una serie de países y utilizan el comercio como medio de satisfacer la demanda de determinados productos -incluidos factores de producción- en determinados mercados.See footnote 20

La otra gran categoría de ventajas que ofrecen las operaciones transnacionales dan lugar a la IED horizontal, que consiste en realizar en países diferentes tipos similares de actividades de producción.See footnote 21 Los motivos que explican este tipo de IED son, por ejemplo, que los costos de transporte para productos con una relación elevada entre peso y valor pueden hacer que resulte más rentable fabricarlos en el país receptor; que determinados productos tienen que ser fabricados en lugares próximos a donde habitan los consumidores; que la producción en el país receptor permite cumplir con facilidad las normas técnicas nacionales aplicables a un producto; y que la producción en ese país permite estar mejor informado sobre los competidores locales. La decisión de realizar una inversión extranjera directa también se puede explicar por el deseo de salvar obstáculos comerciales existentes -por ejemplo la IED para eludir los derechos de aduana (“tariff-jumping” FDI) o de reducir la posibilidad de que en un futuro se adopten medidas proteccionistas, la llamada IED quid pro quo.See footnote 22

¿Por qué no recurrir a la cesión de activos?

La posesión de activos intangibles y las diferencias de costos de producción entre los países no bastan para explicar por qué una empresa decide lanzarse a la producción ella misma. Muchos activos intangibles, entre ellos la tecnología, se pueden ceder, y así sucede con frecuencia, a empresas extranjeras. Cuando una empresa decide llevar a cabo una inversión extranjera directa, tiene que haber motivos para que prefiera “internalizar” el empleo de sus activos en vez de explotarlos cediéndolos a otra.

En la literatura económica se han identificado muchas ventajas de la internalización.See footnote 23 Una categoría la constituyen las ventajas que se derivan de evitar de los costos de transacción que entraña toda transacción realizada entre partes independientes. Los costos incluyen el costo del contrato y el costo de la garantía de la calidad y el tener que tratar con proveedores, con empresas de exportación e importación y con concesionarios extranjeros. Estos y otros costos se pueden reducir, quizá considerablemente, internalizando las transacciones en el ámbito de una misma sociedad. Un aspecto estrechamente relacionado con lo que se discute es saber si el ordenamiento jurídico del país receptor, sobre todo en lo que se refiere a la protección de la propiedad intelectual, da a la SNT que cede su tecnología un grado de control sobre la utilización de esa tecnología que sea equivalente al control que habría tenido si estableciera una filial y asumiera ella misma la producción.

Otro motivo es que el mercado exterior de una tecnología puede subvalorar esta tecnología en comparación con el valor que supone para la empresa que la ha desarrollado. Por ejemplo, para poder explotar plenamente una determinada tecnología quizá se necesite disponer de otras tecnologías complementarias o que la empresa que la explote emplee personas con determinados conocimientos y calificaciones que no son fáciles de encontrar en otro lugar. En estos casos, es posible que la tecnología tenga más valor dentro de la empresa que la ha creado que fuera de ella, lo que significa que ésta no podrá ingresar ese valor si cede la tecnología en el mercado libre. Cuanto mayor sea la diferencia, mayores probabilidades habrá de que la dirección de la empresa decida internalizar el empleo de la tecnología.

2.    Los efectos de las políticas comerciales sobre la inversión extranjera directa

Las políticas comerciales pueden influir en los incentivos que atraen la IED de muchas maneras, de las que se acaban de mencionar dos. Unos aranceles demasiado elevados pueden atraer la IED que busca eludir tales derechos con objeto de abastecer el mercado interior. Otros tipos de obstáculos a las importaciones pueden desde luego tener el mismo efecto. No es pura coincidencia que los fabricantes japoneses de automóviles empezaran a producir en la Unión Europea y los Estados Unidos tras la imposición de los llamados acuerdos de “limitación voluntaria de las exportaciones”, que limitaban el número de automóviles que se podían exportar desde el Japón. La IED también se puede realizar con el fin de adelantarse a una amenaza proteccionista. Este tipo de inversión quid pro quo se efectúa ante la creencia de que el costo añadido de producir en el mercado extranjero queda más que compensado por la menor probabilidad de que las exportaciones que ya se realizan a ese mercado se vean sometidas a nuevas barreras a la importación. Por ejemplo, hay datos que probarían que la amenaza de protección que se creía iba a llegar influyó muchísimo en las IED que realizaron los empresarios japoneses en los Estados Unidos en la década de 1980, y que esas inversiones atenuaron el riesgo de verse expuestos a posibles medidas proteccionistas en caso de que se llegaran a adoptar medidas antidumping o medidas de salvaguardia.See footnote 24

Aunque algunos países receptores utilizan deliberadamente los aranceles elevados como incentivo para atraer inversiones extranjeras, es posible que este instrumento les aporte pocas ventajas. Las IED que acuden a mercados que están protegidos tienden a revestir la forma de unidades de producción solitarias, cuya finalidad es abastecer el mercado interior y que no son competitivas para fabricar productos destinados a la exportación.See footnote 25 En efecto, si los derechos de aduana que gravan las materias primas y los insumos intermedios importados son elevados, pueden reducir aún más la competitividad internacional, especialmente si los insumos nacionales son caros o de mala calidad (como se desprende de la necesidad de proteger a los productores nacionales de esos bienes en primer lugar). Para contrarrestar los efectos negativos de los derechos de aduana elevados que gravan las materias primas y los insumos intermedios, los países receptores suelen establecer regímenes de devolución de los derechos de aduana para las materias primas y los insumos extranjeros utilizados en la producción de artículos destinados a la exportación. Esta medida forma parte del programa habitual de incentivos ofrecidos a los inversores extranjeros, particularmente en las zonas industriales francas.See footnote 26

Un nivel bajo de protección frente a las importaciones -especialmente si está consolidado- puede resultar un incentivo aún más fuerte que los regímenes de devolución de derechos para atraer inversiones extranjeras directas hacia actividades de producción orientadas a la exportación. Comparando los flujos de IED con destino a los mercados relativamente abiertos de ciertos países asiáticos con los que se dirigen a los mercados latinoamericanos, (hasta hace poco) relativamente protegidos, un estudio reciente comprobó que los primeros tendían a atraer la IED interesada por las actividades orientadas a la exportación, mientras que los segundos acogían principalmente la IED interesada en actividades dirigidas a abastecer el mercado interior